Bienvenidos de nuevo al blog. Comenzamos el año con algo de retraso presentando una propuesta no sistemática de 12 actividades saludables que les pueden ayudar a sentirse mejor. Es mi contribución a un plan anual de autocuidado, pudiendo añadir cada mes una, de manera que al final de 2017 hayan incorporado todas o las que más les gusten. Espero como siempre que les agrade y les sea útil.

1. Desacelera. Frena. Ve despacio. Nuestro tiempo se adapta a las actividades que realizamos. Nuestra respiración se acelera y se enlentece según nuestra velocidad mental y según las tareas que desempeñamos. Aprende a disfrutar del ocio. Conduce despacio, haz el amor despacio, habla despacio. Hoy en día es casi un acto de rebeldía el hecho de vivir despacio. Conviértete en un neo-rebelde. Atrévete a navegar por el río de la vida solamente con las velas, el motor apagado. Disfruta del momento no estructurado.

(Carl Honoré, Elogio de la Lentitud, 2006, RBA Libros)

2. Encuentra una sola razón para hacer las cosas. Un motivo sentido es más que suficiente para invertir tu energía en algo. No es necesario buscar varias razones para transitar con alegría por el mundo. La motivación auténtica nace de la convicción de estar viviendo de las mejores maneras para ti. La pasión se halla en la sonrisa serena y espontánea. La obligación de tener varias razones para hacer las cosas es un hechizo autoimpuesto por nuestras exigencias y por los demás. Conquista el territorio del “porque sí”. Bucea en las aguas de la pulsión natural.

(Dr. Hendrie Weisinger, The Genius of Instinct, 2009, Pearson FT Press)

3. Entra en la cocina. Sal al mercado. Compra productos locales. Come alimentos de temporada. Prepara platos suculentos. Experimenta con recetas nuevas. Atrévete a probar sabores y olores exóticos. Entiende que la salud comienza en los fogones. Siéntate a la mesa bien acompañado. Apaga el móvil y cierra los ojos. Saber disfrutar de la comida requiere entender que no solo somos lo que comemos, sino lo que absorbemos y lo que nos construye como organismos. Aporta a tus células aquellos nutrientes para lo que están diseñadas. Dales coherencia y ellas te darán salud.

(Carlos Pérez, Mel Sánchez, Raúl Sánchez , Mis Recetas PaleoVida, 2016, Barcelona, Editorial B)

4. Muévete. Utiliza tu cuerpo. Aprovecha la fantástica máquina que posees. Busca tus límites. Permítete extenuarte haciendo ejercicio. Investiga tus pasiones físicas. Date permiso para no lograrlo a la primera. Siente tu corazón latir. Huele tu sudor. Experimenta puntualmente la náusea y el mareo cuando entrenes con alta intensidad. Disfruta con aquello que te guste. No importa demasiado lo que elijas. Si además lo haces con inteligencia, mucho mejor. Aléjate del sillón, del sofá, de la silla eterna. Levántate y permanece de pie. Conviértete en un atleta popular y compite contra ti mismo y contra otros como tú. Descansa 1 o 2 días a la semana como mucho y mantente activo la mayor parte del día.

(Airam Fernández, El Libro del Método PaleoTraining – 100 Días Para Salvar Tu Vida, 2017, Madrid, Editorial Libsa)

5. Aprovecha tu tiempo. La vida es corta. La muerte nos espera a todos antes de lo que querríamos. No desperdicies tus días haciendo cosas que no te motivan. No malgastes tus horas en un trabajo que no te gusta. Aprende a escucharte y aprende a conocerte. No existen los maestros ni los libros de autoayuda. Decide por tí mismo, busca ocupaciones que te eleven el espíritu, que te hagan sonreir. Siempre hay tiempo para aquello que amamos. Nunca es tarde para aprender.

(Coursera – https://es.coursera.org)

6. Lee buenos libros. Busca ayuda si no sabes por dónde empezar. Habla con tu librero. Pásate una hora entera en la librería mirando las estanterías. Deja que los títulos resuenen en tu mente. Coge aquellos que te llamen la atención. Lee las contraportadas. Un buen libro te transporta, te lleva a otros mundos. Transfórmate en viajero de las letras. Siéntate en un buen sillón y sumérgete en las páginas que has elegido. Existen pocas maneras de meditación más eficaces.

(Milan Kundera, La Insoportable Levedad del Ser, 1993, Tusquets Editores)

7. Conviérte en un experto en salud. En la tuya y en la de tu familia. Es absolutamente necesario que todos lo hagamos. El actual sistema sanitario no puede más. Ha llegado a su límite. Mientras se reinventa y emerge un nuevo paradigma de salud es vital que entendamos cómo funciona nuestro organismo (y después también). Nuestro estilo de vida dictamina quiénes somos y hacia dónde caminamos. Cada gesto, si se repite lo suficiente, nos acerca o nos aleja de la salud. Vive de maneras coherentes con tu diseño biológico.

(Xavi Cañellas y Jesús Sanchís, Niños Sanos, Adultos Sanos, 2016, Barcelona, Plataforma Editorial)

8. Selecciona los motivos de atención. Vivimos en un mundo hiper contextualizado. Hay demasiadas cosas a las que atender. Pero las cosas no tienen culpa. Y luego nos ocurre que por atender a todo no atendemos a lo importante. Atiéndete a ti mismo en primer lugar. Concede importancia a las personas que te rodean. Y después busca interés en las cosas que te gusten. Apaga la televisión si no te interesa. Deja de leer noticias en Facebook de gente que no conoces si no te apetece. Desarrolla la mirada consciente.

(Bernardo Ortín y Trinidad Ballester, Cuentos Que Curan, 2013, Valencia, Océano Ambar)

9. Viaja. Visita lugares. Conoce sus gentes. El mundo es demasiado grande para no moverte de tu barrio. Ahora más que nunca es muy fácil viajar. Y relativamente asequible. Aprovecha mientras puedas y coje aviones, alquila habitaciones, conduce coches, transita en trenes, camina por calles. Recorre avenidas desconocidas, descubre esquinas memorables, conquista plazas desiertas. Gira la cabeza y escucha tu nombre entre la multitud. Abre la garganta y grita libertad. Cierra las manos y vuélvelas a abrir, coje lo que puedas y déjalo donde estaba. Llévate a casa los recuerdos y los olores.

(Lonely Planet, El Mundo, 2015, Editorial Planeta)

10. Expresa tus emociones. No hacerlo te enferma. Di a las personas que amas que las quieres. Di a las gentes que no soportas que te dejen en paz. Rodéate de amigos y familia y comparte momentos de intensidad emocional. Somos seres sociales, necesitamos el contacto y el cariño de los demás, y necesitamos dárselo también a ellos. Cuanto mejor tejamos nuestra red social mejor salud tendremos. Invierte tiempo en esas reuniones aparentemente triviales, comparte historias, cuenta chistes, escucha y cuenta.

(Eduardo Punset, Viaje a las Emociones, 2010, Editorial Destino)

11. Acércate a alguna forma de espiritualidad. No hace falta que reces o que vayas a misa. Simplemente entiende que la vida puede tener diferentes esferas, algunas más evidentes que otras. Conecta con tus intuiciones, tus deseos y sueños. Practica el silencio. Observa la naturaleza. Acaricia los animales. Respira hondo. Siente la magia que late en cada instante. Camina en calma por un bosque, o por la orilla de la playa. Sonríe y siente la paz del momento presente.

(Ausiás Cebolla y cols., Mindfulness y Ciencia, 2014, Alianza Editorial)

12. Hazte básico. Despréndete de lo superfluo. Analiza qué cosas son prescindibles en tu vida y guárdalas en un almacén, regálalas o véndelas. Es absolutamente cierto que las cosas no nos dan la felicidad, aunque algunas ayudan y tampoco hace falta quedarse sin ninguna. Valora cuáles quieres que formen parte de tu dembular, consérvalas y cuídalas. Se dice que no es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita. También se dice que una gran virtud es poder mudarse rápido, con pocas cosas que empaquetar, o también poder viajar ligero de equipaje. Cultiva la sencillez y deja atrás los excesos materiales. Estamos diseñados para acumular pocas cosas y disfrutar con las personas. Una vez más, haz caso a tu herencia como especie y ella te premiará con salud y felicidad.

(Petri Luukkainen, My Stuff: Lo Imprescindible Para Vivir, 2013, Cameo)