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Decálogo (+1) del Médico del Siglo XXI

         Hoy quiero compartir con ustedes unas reflexiones que he recopilado bajo el formato clásico del decálogo (en este caso 10+1), fruto de mi experiencia en el campo de la medicina. Cada vez está más claro que el papel histórico del médico, sobre todo en lo que concierne a la atención primaria, debe cambiar, mutar, girar y adaptarse a los nuevos tiempos. El rol paternalista en donde el paciente recibe pasivamente las órdenes médicas ya no funciona. Actualmente vivimos inmersos en un flujo constante de información y los individuos desean participar de su salud. Es por ello que se hace imprescindible aprender a ser buen médico, y para ello los puntos de este pequeño decálogo pueden servir de guía.

  1. El foco debe estar en la salud del paciente (por encima de creencias personales, e incluso en ocasiones de la evidencia científica).
  2. Deber absoluto de estar actualizados (a través de formación independiente de la industria farmacéutica).
  3. Necesidad de formar a otros profesionales de la salud (desde charlas informales hasta educación universitaria).
  4. Obligación ética de vivir de acuerdo a aquello que se defiende o promulga.
  5. Cada paciente es único, por lo tanto los protocolos sólo sirven para “encuadrar” la situación.
  6. Autocrítica continua del método científico y médico.
  7. Convicción absoluta de que existen determinadas maneras de vivir en mayor salud (aunque todas comparten elementos fundamentales como nutrición, ejercicio físico, sueño y manejo del estrés). Por lo tanto es absolutamente indispensable formarse en dichas áreas (ver punto 2).
  8. El paciente tiene la solución, nuestro trabajo es favorecer su expresión.
  9. Refocalización prioritaria al entorno del paciente (exploración de su ambiente y sus circunstancias).
  10. Replanteamiento del medicamento como ayuda terapéutica.
  11. El médico es un elemento más en el equipo multidisciplinar que ayuda al paciente: psicólogos, nutricionistas, fisioterapeutas y preparadores físicos. Todos son necesarios para cada una de las parcelas, y ninguno debería sentirse por encima ni por debajo de nadie.

        Y esto es todo, espero que les haya gustado, aguardo sus comentarios, ¿creen que es factible implementar este decálogo? Saludos y que pasen un buen día.


12 Propuestas Para Una Mejor Experiencia Vital

     Bienvenidos de nuevo al blog. Comenzamos el año con algo de retraso presentando una propuesta no sistemática de 12 actividades saludables que les pueden ayudar a sentirse mejor. Es mi contribución a un plan anual de autocuidado, pudiendo añadir cada mes una, de manera que al final de 2017 hayan incorporado todas o las que más les gusten. Espero como siempre que les agrade y les sea útil.

1. Desacelera. Frena. Ve despacio. Nuestro tiempo se adapta a las actividades que realizamos. Nuestra respiración se acelera y se enlentece según nuestra velocidad mental y según las tareas que desempeñamos. Aprende a disfrutar del ocio. Conduce despacio, haz el amor despacio, habla despacio. Hoy en día es casi un acto de rebeldía el hecho de vivir despacio. Conviértete en un neo-rebelde. Atrévete a navegar por el río de la vida solamente con las velas, el motor apagado. Disfruta del momento no estructurado.

(Carl Honoré, Elogio de la Lentitud, 2006, RBA Libros)

2. Encuentra una sola razón para hacer las cosas. Un motivo sentido es más que suficiente para invertir tu energía en algo. No es necesario buscar varias razones para transitar con alegría por el mundo. La motivación auténtica nace de la convicción de estar viviendo de las mejores maneras para ti. La pasión se halla en la sonrisa serena y espontánea. La obligación de tener varias razones para hacer las cosas es un hechizo autoimpuesto por nuestras exigencias y por los demás. Conquista el territorio del “porque sí”. Bucea en las aguas de la pulsión natural.

(Dr. Hendrie Weisinger, The Genius of Instinct, 2009, Pearson FT Press)

3. Entra en la cocina. Sal al mercado. Compra productos locales. Come alimentos de temporada. Prepara platos suculentos. Experimenta con recetas nuevas. Atrévete a probar sabores y olores exóticos. Entiende que la salud comienza en los fogones. Siéntate a la mesa bien acompañado. Apaga el móvil y cierra los ojos. Saber disfrutar de la comida requiere entender que no solo somos lo que comemos, sino lo que absorbemos y lo que nos construye como organismos. Aporta a tus células aquellos nutrientes para lo que están diseñadas. Dales coherencia y ellas te darán salud.

(Carlos Pérez, Mel Sánchez, Raúl Sánchez , Mis Recetas PaleoVida, 2016, Barcelona, Editorial B)

4. Muévete. Utiliza tu cuerpo. Aprovecha la fantástica máquina que posees. Busca tus límites. Permítete extenuarte haciendo ejercicio. Investiga tus pasiones físicas. Date permiso para no lograrlo a la primera. Siente tu corazón latir. Huele tu sudor. Experimenta puntualmente la náusea y el mareo cuando entrenes con alta intensidad. Disfruta con aquello que te guste. No importa demasiado lo que elijas. Si además lo haces con inteligencia, mucho mejor. Aléjate del sillón, del sofá, de la silla eterna. Levántate y permanece de pie. Conviértete en un atleta popular y compite contra ti mismo y contra otros como tú. Descansa 1 o 2 días a la semana como mucho y mantente activo la mayor parte del día.

(Airam Fernández, El Libro del Método PaleoTraining – 100 Días Para Salvar Tu Vida, 2017, Madrid, Editorial Libsa)

5. Aprovecha tu tiempo. La vida es corta. La muerte nos espera a todos antes de lo que querríamos. No desperdicies tus días haciendo cosas que no te motivan. No malgastes tus horas en un trabajo que no te gusta. Aprende a escucharte y aprende a conocerte. No existen los maestros ni los libros de autoayuda. Decide por tí mismo, busca ocupaciones que te eleven el espíritu, que te hagan sonreir. Siempre hay tiempo para aquello que amamos. Nunca es tarde para aprender.

(Coursera – https://es.coursera.org)

6. Lee buenos libros. Busca ayuda si no sabes por dónde empezar. Habla con tu librero. Pásate una hora entera en la librería mirando las estanterías. Deja que los títulos resuenen en tu mente. Coge aquellos que te llamen la atención. Lee las contraportadas. Un buen libro te transporta, te lleva a otros mundos. Transfórmate en viajero de las letras. Siéntate en un buen sillón y sumérgete en las páginas que has elegido. Existen pocas maneras de meditación más eficaces.

(Milan Kundera, La Insoportable Levedad del Ser, 1993, Tusquets Editores)

7. Conviérte en un experto en salud. En la tuya y en la de tu familia. Es absolutamente necesario que todos lo hagamos. El actual sistema sanitario no puede más. Ha llegado a su límite. Mientras se reinventa y emerge un nuevo paradigma de salud es vital que entendamos cómo funciona nuestro organismo (y después también). Nuestro estilo de vida dictamina quiénes somos y hacia dónde caminamos. Cada gesto, si se repite lo suficiente, nos acerca o nos aleja de la salud. Vive de maneras coherentes con tu diseño biológico.

(Xavi Cañellas y Jesús Sanchís, Niños Sanos, Adultos Sanos, 2016, Barcelona, Plataforma Editorial)

8. Selecciona los motivos de atención. Vivimos en un mundo hiper contextualizado. Hay demasiadas cosas a las que atender. Pero las cosas no tienen culpa. Y luego nos ocurre que por atender a todo no atendemos a lo importante. Atiéndete a ti mismo en primer lugar. Concede importancia a las personas que te rodean. Y después busca interés en las cosas que te gusten. Apaga la televisión si no te interesa. Deja de leer noticias en Facebook de gente que no conoces si no te apetece. Desarrolla la mirada consciente.

(Bernardo Ortín y Trinidad Ballester, Cuentos Que Curan, 2013, Valencia, Océano Ambar)

9. Viaja. Visita lugares. Conoce sus gentes. El mundo es demasiado grande para no moverte de tu barrio. Ahora más que nunca es muy fácil viajar. Y relativamente asequible. Aprovecha mientras puedas y coje aviones, alquila habitaciones, conduce coches, transita en trenes, camina por calles. Recorre avenidas desconocidas, descubre esquinas memorables, conquista plazas desiertas. Gira la cabeza y escucha tu nombre entre la multitud. Abre la garganta y grita libertad. Cierra las manos y vuélvelas a abrir, coje lo que puedas y déjalo donde estaba. Llévate a casa los recuerdos y los olores.

(Lonely Planet, El Mundo, 2015, Editorial Planeta)

10. Expresa tus emociones. No hacerlo te enferma. Di a las personas que amas que las quieres. Di a las gentes que no soportas que te dejen en paz. Rodéate de amigos y familia y comparte momentos de intensidad emocional. Somos seres sociales, necesitamos el contacto y el cariño de los demás, y necesitamos dárselo también a ellos. Cuanto mejor tejamos nuestra red social mejor salud tendremos. Invierte tiempo en esas reuniones aparentemente triviales, comparte historias, cuenta chistes, escucha y cuenta.

(Eduardo Punset, Viaje a las Emociones, 2010, Editorial Destino)

11. Acércate a alguna forma de espiritualidad. No hace falta que reces o que vayas a misa. Simplemente entiende que la vida puede tener diferentes esferas, algunas más evidentes que otras. Conecta con tus intuiciones, tus deseos y sueños. Practica el silencio. Observa la naturaleza. Acaricia los animales. Respira hondo. Siente la magia que late en cada instante. Camina en calma por un bosque, o por la orilla de la playa. Sonríe y siente la paz del momento presente.

(Ausiás Cebolla y cols., Mindfulness y Ciencia, 2014, Alianza Editorial)

12. Hazte básico. Despréndete de lo superfluo. Analiza qué cosas son prescindibles en tu vida y guárdalas en un almacén, regálalas o véndelas. Es absolutamente cierto que las cosas no nos dan la felicidad, aunque algunas ayudan y tampoco hace falta quedarse sin ninguna. Valora cuáles quieres que formen parte de tu dembular, consérvalas y cuídalas. Se dice que no es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita. También se dice que una gran virtud es poder mudarse rápido, con pocas cosas que empaquetar, o también poder viajar ligero de equipaje. Cultiva la sencillez y deja atrás los excesos materiales. Estamos diseñados para acumular pocas cosas y disfrutar con las personas. Una vez más, haz caso a tu herencia como especie y ella te premiará con salud y felicidad.

(Petri Luukkainen, My Stuff: Lo Imprescindible Para Vivir, 2013, Cameo)


Un Día Perfecto

          En la película Trainspotting (Danny Boyle, 1996) hay una escena en la que el protagonista casi muere de sobredosis de heroína, al tiempo que suena la canción “Perfect Day” (Lou Reed, 1972). Afortunadamente existen otras muchas maneras de pasar un gran día sin los peligros de cualquier droga, y desde aquí quiero dejar plasmado lo que según los estudios más recientes constituiría una versión sana y maravillosa del día perfecto.

        Un día ideal comienza sin alarma. La luz de la mañana es el mejor despertador. Es una buena idea dejar las cortinas abiertas para estar en pie antes de las ocho, pues sobre esa hora es cuando hay una mayor ocupación de los receptores de corticoides, hormona cuyo nivel sube en sangre por las mañana para activarnos de manera natural (1).

     Deberíamos vivir en espacios lo más naturales posibles. Existen estudios que explican que disminuye la mortalidad global, las enfermedades cardiovasculares y el síndrome afectivo estacional, además de exhibir mejores marcadores de salud (tensión arterial, frecuencia cardíaca, niveles de cortisol) si estamos rodeados de paisajes naturales (2-7).

        Este momento del día suele ser el elegido para hacer algo de deporte, junto a la tarde, ya que ambos ofrecen más beneficios a varios niveles. El ejercicio es el regulador de nuestro organismo por excelencia, ya que tanto previene enfermedades como las trata, y si se realiza con sentido común el riesgo de lesiones es mínimo. Reduce un 50% el riesgo de desarrollar cáncer de mama y colon, enfermedad de Alzheimer, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 e ictus (25%), y los adultos con desarrollo muscular tienen un 20% menosde mortalidad global y 33% menos de mortalidad por cáncer. Por supuesto siempre en ayunas para potenciar las vías metabólicas de la quema de grasas y para dotar de sentido neurofisiológico al movimiento. Cualquier actividad deportiva es mejor que no hacer nada, aunque los estudios dejan claro que los movimientos funcionales que imitan los patrones de movimiento que nos son propios como especie son los que más impacto tienen en nuestra salud (8-14).

        A continuación, si se tiene sed, es recomendable beber agua en abundancia, aderezada si se quiere con un chorro de limón o similar. Recordar que las aguas deben der fuertemente mineralizadas, para lo cual es bueno beber algún vaso de agua con gas o mezclar agua marina con el agua natural, pues la inmensa mayoría de las aguas que se venden en supermercados son de mineralización débil o muy débil. Y tranquilos, hay estudios que demuestran que incluso el agua con gas es protectora para pacientes hipertensos (15). Es mejor evitar (o tomar puntualmente) los activadores tipo café o té, puesto que generan una adaptación artificial. Tenemos energía de sobra, o deberíamos tenerla, para enfrentar el día.

          Si se tiene hambre se puede desayunar, preferentemente grasa saludable (coco, aguacate, jamón de bellota, frutos secos, huevos), ya que es más saciante y aporta más energía que los carbohidratos, aunque un poco de fruta también es buena opción y complementa bastante bien.

         La paleodieta o nutrición basada en la evolución será la base que nos guíe en nuestras elecciones culinarias a lo largo del día, recordando los principales grupos de alimentos (frutas, verduras, hortalizas, setas, tubérculos, pescados, carnes, huevos, mariscos, algas y aceites de calidad) y limitando el número de ingestas a 2-3 al día, ya que este patrón alimenticio se ha demostrado que va bien tanto para personas sanas como para hipertensos y diabéticos (16-22).

PaleoDieta

          Por suerte o por desgracia la mayoría de nosotros trabaja. Es muy importante dedicarnos a algo que nos guste, y si no es así tenemos que hacer todo lo posible para ir hacia ello. Un trabajo que nos gratifique es mucho más llevadero, así como una ocupación que no nos guste se convierte en una carga diaria, y esto es un factor de estrés cotidiano que a la larga tiene mucho impacto en nuestra salud (23).

          Recordar que en varios momentos del día hay que tomar unos minutos de sol, y hay que hacerlo sin cremas solares, ya que bloquean la absorción de vitamina D, y dejando expuesta la mayor parte del cuerpo. Para que la exposición solar no sea nociva debemos respetar una sencilla regla: no ponernos “rojos”. Si eso ocurre es señal de que nos hemos pasado, lo cual constituye un factor de riesgo para desarrollar cáncer de piel (24).

         Otra actividad interesante para incluir en nuestro día es una pequeña siesta, si se tiene sueño. Normalmente después de comer nos entra una modorra propiciada por la digestión. En este momento veinte o treinta minutos de siesta o en su defecto de descanso suelen tener efectos muy beneficiosos (25).

        Hay que dejar espacio para desarrollar un hobby o pasión. Puede ser escuchar música, leer, pescar, restaurar muebles.. Cualquier actividad que nos motive y nos exija desarrollar nuestra parte más inteligente es válida, ya que se ha relacionado con una mayor esperanza de vida y una mayor salud en dichos años (26).

         Resulta muy terapéutico pasar tiempo rodeado de personas afines, reforzando lo que en la literatura científica se denomina “soporte social”. Lo importante no es tanto la afinidad sino la sensación de compartir momentos y emociones. Puede ser mientras hacemos deporte, mientras comemos, mientras practicamos hobbys o mientras tomamos un zumo natural sentados en una terraza. Una vez más, esta conducta se relaciona con una mejor salud (27). La familia también se incluiría dentro de este concepto, aunque obviamente tiene otras connotaciones. Quizá uno de los mejores momentos para estar en familia es la cena, culmen del día y situación en la que nos reunimos alrededor de una mesa para degustar alimentos sanos. Irnos a la cama con la barriga llena es algo a lo que nos hemos adaptado desde la noche de los tiempos, cuando había fiesta por el éxito de la cacería y la recolecta.

          Para finalizar nuestro día perfecto qué mejor que amar a la persona que tengamos al lado, en caso de tenerla. Hacer el amor, practicar sexo y dar y recibir cariño es una maravillosa manera de dormirnos en paz y armonía, además de que se produce una menor activación del eje central del estrés, lo que a su vez disminuye las enfermedades cardiovasculares (28). Recordar que una buena calidad de sueño, así como asegurarse descansar las horas necesarias (no menos de 6 y media y no más de 8) es absolutamente clave para una correcta regeneración y una buena salud (29).

          Y hasta aquí un ejemplo de lo que podría ser un día perfecto en su versión moderna. Espero que puedan practicarlo al menos unas cuantas veces por semana. Les aseguro que estarán más felices y con mejor salud.

Niño Feliz

REFERENCIAS

1. LUPIEN, S. et al (2007). The effects of stress and stress hormones on human cognition: Implications for the field of brain and cognition.
2. Maas J, Verheij RA, Groenewegen PP, de Vries S, Spreeuwenberg P (2006) Green space, urbanity, and health: how strong is the relation? J Epidemiol Community Health 60(7):587–592.
3. Mitchell R, Popham F (2008) Effect of exposure to natural environment on health inequalities: An observational population study. Lancet 372(9650):1655–1660.
4. Berman MG, Jonides J, Kaplan S (2008) The cognitive benefits of interacting with nature. Psychol Sci 19(12):1207–1212.
5. Wheeler BW, White M, Stahl-Timmins W, Depledge MH (2012) Does living by the coast improve health and wellbeing? Health Place 18(5):1198–1201.
6. de Vries S, Verheij RA, Groenewegen PP, Spreeuwenberg P (2003) Natural environments–healthy environments? An exploratory analysis of the relationship between greenspace and health. Environ Plan A 35(10):1717–1731.
7. Maas J, et al. (2009) Morbidity is related to a green living environment. J Epidemiol Community Health 63(12):967–973.
8. Gleeson M, et al. (2011) The anti-inflammatory effects of exercise: Mechanisms and implications for the prevention and treatment of disease. Nat Rev Immunol 11(9):607–615.
9. Thompson Coon JT, et al. (2011) Does participating in physical activity in outdoor natural environments have a greater effect on physical and mental wellbeing than physical activity indoors? A systematic review. Environ Sci Technol 45(5):1761–1772.
10. Exercise and gene expression: physiological regulation of the human genome through physical activity. 2002;543(2):399-411.
11. Creaney L. What’s new in… Sport and exercise medicine. Medicine. 2010.
12. O’Keefe JH, Vogel R, Lavie CJ, Cordain L. Achieving Hunter-gatherer Fitness in the 21st Century: Back to the Future. AJM. 2010;123(12):1082-1086.
13. Fernández A, Pérez C. y col. PaleoTraining. Ed B, 2013.
14. www.exerciseismedicine.org
15. Faílde, R. M., & Silva, M. (2010). Hipertensión arterial y aguas mineromedicinales. Semg.
16. Spreadbury, Press PBD. Comparison with ancestral diets suggests dense acellular carbohydrates promote an inflammatory microbiota, and may be the primary dietary cause of leptin resistance and obesity. 2013:1-15.
17. Ruiz-Núñez B, Pruimboom L, Dijck-Brouwer DAJ, Muskiet FAJ. Lifestyle and nutritional imbalances associated with Western diseases: causes and consequences of chronic systemic low-grade inflammation in an evolutionary context. The Journal of Nutritional Biochemistry. 2013;24(7):1183-1201.
18. Boer MMB-D, van Wetten M-L, Pruimboom L. Chronic inflammatory diseases are stimulated by current lifestyle: how diet, stress levels and medication prevent our body from recovering. Nutrition & Metabolism. 2012;9(1):32.
19. Recent advances in understanding the role of nutrition in human genome evolution. 2011.
20. Jönsson T, Olsson S, Ahrén B, Bøg-Hansen TC, Dole A, Lindeberg S. Agrarian diet and diseases of affluence–do evolutionary novel dietary lectins cause leptin resistance? BMC Endocrine Disorders. 2005;5(1):10.
21. Lindeberg, S., Jönsson, T., Granfeldt, Y., Borgstrand, E., Soffman, J., Sjöström, K., & Ahrén, B. (2007). A Palaeolithic diet improves glucose tolerance more than a Mediterranean-like diet in individuals with ischaemic heart disease. Diabetologia, 50(9), 1795–1807.
22. Kahleova, H., Belinova, L., Malinska, H., Oliyarnyk, O., Trnovska, J., Skop, V., et al. (2014). Eating two larger meals a day (breakfast and lunch) is more effective than six smaller meals in a reduced-energy regimen for patients with type 2 diabetes: a randomised crossover study. Diabetologia.
23. Li, L., Hu, H., Zhou, H., He, C., Fan, L., Liu, X., et al. (2014). Work stress, work motivation and their effects on job satisfaction in community health workers: a cross-sectional survey in China. BMJ Open, 4(6), e004897.
24. Hobday RA (1997) Sunlight therapy and solar architecture. Med Hist 41(4):455–472.
25. Faraut B, Nakib S, Drogou C, et al. Napping Reverses the Salivary Interleukin-6 and Urinary Norepinephrine Changes Induced by Sleep Restriction. The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism 2015; 100: E416–26.
26. Tomioka K, Kurumatani N, Hosoi H. Relationship of Having Hobbies and a Purpose in Life With Mortality, Activities of Daily Living, and Instrumental Activities of Daily Living Among Community-Dwelling Elderly Adults. Journal of Epidemiology 2016; 26: 361–70.
27. Tay L, Tan K, Diener E, Gonzalez E. Social Relations, Health Behaviors, and Health Outcomes: A Survey and Synthesis. Applied Psychology: Health and Well-Being 2012; 5: 28–78.
28. Emanuele E. et al. Raised plasma nerve growth factor levels associated with early-stage romantic love. (2006). Psychoneuroendocrinology, 31(3), 288–294.
29. Liu, R., Liu, X., Zee, P. C., Hou, L., Zheng, Z., Wei, Y., & Du, J. (2014). Association between sleep quality and C-reactive protein: results from national health and nutrition examination survey, 2005-2008., 9(3), e92607.

En Busca de la Salud Perdida

         Ocurre muchas de las veces que me transformo en médico para ayudar a quien se sienta enfrente.  No importa el lugar ni las circunstancias. Ni siquiera importa lo que me cuenta el paciente. Con demasiada frecuencia escucho relatos de enfermedad buscada y hallada.

          Tengo la inmensa suerte de haber trabajado durante casi quince años ya en diferentes ámbitos de la sanidad pública y privada: Servicios de Urgencias de Hospitales y de Centros y Consultorios de Salud, Consultas de Atención Primaria, Consultas de Pediatría, Residencias Sociosanitarias y Consultas de Medicina Funcional e Integrativa. Haciendo una estimación media, he atendido alrededor de 80.000 personas de todas las edades, desde recién nacidos a ancianos en su lecho de muerte, de muchas etnias y de varios estratos sociales, y muy a menudo observo lo mismo: las personas se engañan a sí mismas.

           Me explico. A todos nos gusta creer que somos responsables de lo bueno que nos ocurre en la vida, y en cambio solemos proyectar en diferentes realidades lo malo o no tan bueno. Sería un poco como lo que ya nos pasaba desde el colegio e instituto, cuando decíamos que habíamos aprobado o que nos habían suspendido. Los pacientes desean estar sanos, por supuesto, y por eso acuden al médico buscando ayuda. Ocurre que, en muchas ocasiones, no quieren escuchar lo que saben que les curaría: es necesario que realicen cambios en su estilo de vida. Y es que a casi nadie le gusta que le digan lo que tiene que hacer. Es por ello que resulta más fácil mirar hacia otro lado, tomarse una pastilla, solicitar una prueba complementaria y confiar en que los demás solucionen algo que está en nuestras manos y en las de nadie más.

        Hay que decir que, siendo justos, parte de la responsabilidad de esta situación casi esquizofrénica la tiene la propia organización sanitaria. Durante demasiados años ha lanzado mensajes muy dañinos para la autogestión de la salud: el peso de la herencia genética y la importancia de seguir los protocolos médicos vigentes, sometiéndose a los controles y tomando determinados medicamentos, por nombrar sólo dos. No voy a extenderme en estos aspectos, ya que darían para sendos posts, aunque sí que quiero hacer algunas puntualizaciones que creo necesarias.

El papel de los genes no es tan importante como te han dicho.

Genes

        Con respecto a la herencia genética les recomiendo este post del blog de Regenera, empresa catalana de clínicas de psiconeuroinmunología, con la cual colaboro como profesor, escrito con claridad y rigor por el gran Carlos Pérez, amigo, fisioterapeuta, psiconeuroinmunólogo clínico y autor del libro PaleoVida (2012, Editorial B). En él cuenta que los genes no causan la enfermedad sino que predisponen a ella, estando implicados en no más de un 10-50% de las enfermedades más comunes, perteneciendo el resto de la responsabilidad al ambiente o estilo de vida. En la misma línea, el año pasado se publicó en la prestigiosa revista médica The Lancet un estudio donde se analizaron datos de 188 países, desde 1990 a 2013 y extraidos de 35.620 fuentes, siendo la conclusión de los autores escalofriante: el 95% de la población mundial padece entre una y cinco enfermedades que tienen que ver con el estilo de vida. El top 5 lo ocupan la diabetes, el Alzheimer, el abuso de medicación, la artrosis y la artritis, siendo los dolores de espalda, la ansiedad y el consumo de drogas problemas también importantes.

El sistema sanitario no está diseñado para curar enfermedades crónicas.

Medicamentos

        Sobre la importancia de seguir los protocolos médicos, someterse a los controles y tomar medicamentos se ha escrito también mucho, existiendo varias voces en el panorama actual que merece la pena tener en cuenta. Juan Gervás y Mercedes Pérez, ambos médicos, son referentes españoles en este tema. Su radical postura, criticada por muchos aunque basada en evidencia científica, se plasma en los dos libros que han escrito hasta la fecha (Sano y Salvo, en 2013, y La Expropiación de la Salud, en 2015, ambos publicados en Los Libros del Lince). Juan G. y Mercedes P. afirman que nos sometemos a demasiados exámenes médicos y que ingerimos demasiados medicamentos. Les recomiendo que visiten su web, donde podrán leer opiniones diferentes a las oficiales. Otro autor que resulta interesante leer es Peter C. Gotzsche, quien ha escrito el libro Medicamentos que Matan y Crimen Organizado (2014, Los Libros del Lince). Peter C. es médico, investigador, director del Centro Nórdico Cochrane en Copenhage y co-fundador de la prestigiosísima organización Cochrane, reconocida a nivel mundial en el ámbito científico por elaborar rigurosas revisiones sistemáticas sobre diversos temas médicos con el máximo nivel de evidencia. Peter C. afirma con rotundidad, entre otras cosas, que el uso de medicamentos es la tercera causa de muerte en el mundo, y que las empresas farmacéuticas han corrompido el sistema sanitario.

     Resumiendo, tenemos por un lado unos genes que nos predisponen a enfermar pero que afortunadamente son dependientes del ambiente para expresarse, un sistema sanitario hipermedicalizado que en muchas ocasiones (sobre todo en el ámbito de la Atención Primaria) se excede en sus actuaciones, y unos tratamientos farmacológicos diseñados con demasiada frecuencia para aumentar los beneficios económicos de unos pocos antes que mejorar la salud de la población. Y por otro lado tenemos el autoengaño perpetuo en que vive la mayoría. Un autoengaño muy elaborado en el cual las enfermedades son algo que no nos pertenece, algo que viene desde fuera, algo que nos toca sufrir y que les toca a otros curar. Una situación que es imprescindible cambiar si queremos dejar de ser una sociedad enferma y construir un mundo sostenible y feliz.

Los pacientes normalmente enferman debido a su estilo de vida.

Sedentarismo

       Ahora describiré a un paciente estándard de tantos que he visto. Obviamente extremaré sus características para que sea didáctico, a pesar de lo cual existen por desgracia muchos tal y como voy a dibujarlo. Digamos que se trata de un señor de 50 años. La lista de sus enfermedades, trastornos o disfunciones está formada por obesidad, hipertensión arterial, diabetes, dislipemia, acidez estomacal, insomnio, dolor de cabeza y estreñimiento. En su receta electrónica se incluye enalapril (antihipertensivo), metformina (antidiabético), simvastatina (anticolesterol), omeprazol (antiácido), zolpidem (hipnótico), paracetamol (analgésico) y lactulosa (laxante). Entre sus hábitos de vida se encuentra el tabaco (fumador desde la adolescencia de 1 paquete al día), alcohol (bebedor de 1-2 cervezas al día, vino con las comidas no todos los días, whisky la mitad de los fines de semana), sedentarismo (3-4 veces al mes va a caminar media hora), alimentación de baja calidad (consume productos procesados la mayoría de los días) y estrés (trabaja 10 horas al día de encargado en un restaurante que no es suyo, lleva 4 años así). Acude a verme porque refiere que últimamente se encuentra bajo de ánimo, duerme peor de lo habitual (la pastilla ya no le hace casi efecto), está muy estresado en el trabajo, no consigue desconectar al llegar a casa, incluso ha habido días que ha llorado, se siente agobiado, y su mujer le ha dicho que venga al médico porque “tienes que tener una depresión o algo, y le dices al médico que te mande un tratamiento o te derive al psicólogo”.

        La cuestión clave aquí es cómo le explico a este hombre que su problema no se soluciona con un antidepresivo o un psicólogo, y cómo consigo que entienda que las raíces de su malestar están en su estilo de vida. Parece fácil, pero les aseguro que no lo es. Y menos con apenas 8 minutos por paciente. El señor necesita una solución a sus problemas. El señor probablemente no conozca las complejas interrelaciones que existen entre su sistema nervioso y su sistema endocrino, o entre su sistema cardiovascular y el descanso. El señor cree que con una pastilla más en la receta electrónica su vida será algo más llevadera, o que con un psicólogo aprenderá a gestionar mejor su estrés, cosas por otro lado posibles e incluso probables. Lo fundamental aquí es entender que las maneras en que vivimos impactan directa y exponencialmente en las maneras en que permanecemos sanos o enfermamos. Por ello el señor también sabe, o debería saber, que no vive de maneras coherentes para poder tener salud, pero probablemente le duela inmensamente admitir que es el principal responsable de sus enfermedades, y por eso elige el camino corto, el camino del medicamento, de la falsa aceptación de la enfermedad, de las continuas visitas al médico, de las derivaciones a especialistas, de las pruebas complementarias, de los chequeos, de los efectos secundarios e interacciones y de las listas de espera. A este señor hay que explicarle que los cambios en el estilo de vida han demostrado tener el mismo impacto que los medicamentos, como se demuestra en este metaanálisis de la revista médica British Medical Journal, donde analizaron datos de 305 estudios randomizados con un total de 339.274 participantes, comparando la efectividad de medicamentos versus estilo de vida en cuatro enfermedades: diabetes, ictus, enfermedad cardiovascular e insuficiencia cardíaca. Los resultados fueron que ambas intervenciones eran similares en términos de mortalidad, e incluso en algunos casos el estilo de vida se mostraba superior. Este señor tiene el derecho de conocer estos y otros datos de tamaña envergadura, por supuesto, para que pueda entender que retirar la medicación es posible si se sustituye por ejercicio y nutrición, y además tiene el deber de convertirse en especialista en salud, en la suya, en la de su familia, porque es algo esencial para poder disfrutar de una vida plena, y cualquier otra interpretación paternalista derivando su responsabilidad a los médicos, a los medicamentos o a otras personas es simplemente un error e incluso una irresponsabilidad, y más teniendo en cuenta el panorama actual. Y que conste que también considero un error y una irresponsabilidad otras muchas cosas, como la falta de actualización de muchos médicos, el sistema saturado de la sanidad pública o la falta de escrúpulos de la mayoría de las empresas farmacéuticas.

La solución está en tus manos y en las de nadie más.

        Llegados a este punto vamos a remontar el vuelo y presentar un modelo biopsicosocial de 5 ítems básicos que nos permita recuperar la salud perdida. Para los lectores interesados les remito a este post escrito por mí para el blog de Regenera, en el que hablo de estilo de vida, salud y Síndrome Metabólico, condición clínica sumatorio de diferentes factores de la que el señor del que acabamos de hablar es un perfecto ejemplo. Quiero dejar claro que en este primer post no pretendo realizar un recorrido exhaustivo por el camino de la salud y la curación, pues esa es una inmensa misión que acometeré poco a poco en sucesivos posts, y que además será el tema central de mi próximo libro.

No existe el sujeto sedentario sano.

Sedentarismo2

          Lo primero que hay que entender es el tremendo impacto que tiene el sedentarismo en la salud.  Según la esta nota de la OMS “más del 60% de la población mundial es sedentaria, y las enfermedades no transmisibles asociadas a la inactividad física son el mayor problema de salud pública en la mayoría de los países del mundo”. Algunos autores ya han afirmado con rotundidad que no existe el sujeto sedentario sano, y probablemente tengan razón. Estamos diseñados para movernos, siempre ha sido así, y nuestros genes necesitan el movimiento para estar sanos. El investigador F. W. Booth lo explica de manera magistral en este artículo ya clásico, en este otro y en este último más reciente . Por eso es fundamental, imprescindible y absolutamente necesario que todos o casi todos los días realicemos ejercicio físico. Y no, no es suficiente con caminar. Hace falta sudar, cansarse, quedarse sin aire, sufrir físicamente de manera controlada y bajo supervisión profesional si nunca se ha hecho ejercicio. Los beneficios del entrenamiento de alta intensidad están siendo sobradamente demostrados, como por ejemplo en este reciente metaanálisis donde lo comparan con entrenamiento de media intensidad, midiendo la mejora en diversos parámetros como dilatación vascular, inflamación, estrés oxidativo y sensibilidad a la insulina, en pacientes con enfermedad cardiovascular, resultando ganador el entrenamiento de alta intensidad, no existiendo peligro para prácticamente ninguna persona (salvo casos obvios de pacientes que hayan sufrido infartos de miocardio recientes o con patologías de similar calibre). De hecho hasta el mismísimo Colegio Americano de Medicina del Deporte lo recomienda ya desde el 2014 en este díptico. En esta línea el PaleoTraining se posiciona como un entrenamiento muy completo y que cumple con los requisitos para convertirse en una base indispensable para la salud. No dejen de visitar su web para más información.

Come alimentos y no productos.

PaleoDieta

          Lo segundo que hay que hacer es utilizar el sentido común y elegir alimentos naturales y rechazar productos procesados. Algunos autores hablan de no comer cosas que tu abuela no reconocería, o no elegir productos con ingredientes que no sepas pronunciar. De cualquier manera, y complementariamente a estos consejos básicos, creo muy recomendable adoptar la nutrición evolutiva, la cual consiste en frutas, verduras, hortalizas, frutos secos, aceites de oliva y coco, huevos, carne de calidad, marisco y pescado. A día de hoy, la dieta mediterránea está considerada como la mejor del mundo, a pesar de no contar con estudios de primer nivel para ello, y seguramente sea una de las mejores opciones, eso está bastante claro, ya que al compararla con otras dietas como la americana se posiciona por encima. En esta revisión sistemática de la Cochrane se concluye lo de siempre, que es buena para controlar algunos factores de riesgo cardiovascular pero que hacen falta más estudios. Desde hace varios años se han realizado algunos estudios de intervención que comparan la dieta mediterránea u otras dietas como la recomendada para la diabetes con la nutrición evolutiva, resultando ganadora esta última, como por ejemplo en este estudio y en este otro. Estos resultados, aunque modestos, deberían ser suficientes para cuestionarnos el dogma de la nutrición clásica basada en cereales y lácteos y diseñar estudios grandes donde demostrar de una vez por todas cuál es la mejor nutrición posible. Mientras ese día llega, sólo podemos informarnos en buenas fuentes y confiar en determinados profesionales para que nos orienten, pero lo que está claro es que habiendo tantísimos intereses económicos en juego no es de extrañar parte de la situación actual.

No existe la obesidad metabólicamente sana.

Obesidad

         Lo tercero es permanecer en nuestro peso. El sobrepeso y la obesidad se han convertido en una auténtica pandemia, y según este informe de la OMS ya se ha alcanzado prácticamente la cifra de 2.000 millones de personas en el mundo con sobrepeso y obesidad. Según este metaanálisis, los kilos de más se asocian a multitud de enfermedades, entre las que se incluye diabetes, hipertensión, ictus, infartos y cáncer. Hay que decir que se sabe que el tipo más peligroso de obesidad es la abdominal, pues es la que se asocia a un mayor número de complicaciones, entre ellas el hígado graso no alcohólico (estudio) o el cáncer de esófago (estudio), por nombrar sólo dos patologías. Desde hace unos pocos años se ha comenzado a hablar de la obesidad metabólicamente sana, y parecía que había un porcentaje de obesos que no desarrollaban alteraciones metabólicas. Sin embargo, recientemente se ha descubierto que no es así, y que tienen el mismo riesgo de desarrollar síndrome metabólico que los obesos enfermos, lo cual se publicó en la prestigiosa revista médica Archivos de Medicina Interna ya en el año 2013 en este metaanálisis. Por lo tanto, sin prisa pero sin pausa, es fundamental estar en nuestro peso. La buena noticia es que no hace falta hacer dieta: realizando ejercicio y comiendo como se ha explicado es muy difícil engordar y no adelgazar.

Eres el dueño de tu tranquilidad.

Tomar el Sol 5

         Lo cuarto es manejar el estrés que muchas veces va asociado a nuestro estilo de vida actual. De entre todos los factores que nos estresan, el trabajo emerge como uno de los principales, y no es para menos, pues en demasiadas ocasiones trabajamos más horas de las recomendables, normalmente en detrimento de la vida familiar, emocional, social y quitando tiempo de descanso. En este reciente metaanálisis de la revista The Lancet concluyen que cuantas más horas trabajas más riesgo tienes de sufrir un ictus y un infarto. No es de extrañar este hallazgo, puesto que una vez más adoptamos estilos de vida para los que no estamos diseñados. Hay que tener en cuenta que la jornada laboral es un invento muy reciente a nivel evolutivo, instaurado durante la Revolución Industrial, y que hasta ese momento el trabajo tenía asociada una fuerte connotación negativa. No se trata de ponernos en huelga y no ir a trabajar, pero hay que ser conscientes de que existen otras opciones en este mundo tan globalizado y que afortunadamente no siempre existe otro remedio que apretar los dientes y aguantar lo que nos echen. Les recomiendo que lean este post escrito por una autora que muestra una visión diferente de esta situación. La clave consiste en realizar actividades que nos gusten, que nos motiven, y que además nos paguen por ello. A veces no es fácil empezar este camino, pero normalmente lleva aparejada una mayor satisfacción, felicidad y salud.

Necesitas descansar mejor.

Dormir Bebé

          Por último, como quinto punto, está el descanso. Está más que demostrado que necesitamos dormir entre 7 y 8 horas para tener salud, y el hecho de tanto dormir menos como más se asocia, según diversos metaanálisis, a un incremento del riesgo de desarrollar diabetes, ictus, déficit de atención en niños, o sobrepeso y obesidad. Dormir es algo obviamente natural, algo indispensable, por lo que no debería ser necesario tomar ningún medicamento para ello. Si ello ocurre, si descansamos mal, nos cuesta dormirnos o nos despertamos sin energía, es señal inequívoca de que nuestra salud no está bien, debiendo chequear nuestro estilo de vida para ver si podemos encontrar el o los factores que puedan estar causando el problema, y buscar ayuda profesional en caso de no ser capaces de solucionarlo por nosostros mismos.

          Para terminar, me gustaría recomendarles la lectura de un ebook gratuito del gran Chris Kresser, titulado 9 pasos hacia la salud perfecta. Aclarar que la inmensa mayoría de la literatura científica se publica en inglés, por lo que resulta casi indispensable aprender a leer en este idioma si queremos estar actualizados.

         Un afectuoso saludo y sean todo lo felices que puedan. La vida es demasiado corta como para empeñarse en hacer otra cosa.

Buda 2


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