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Decálogo (+1) del Médico del Siglo XXI

         Hoy quiero compartir con ustedes unas reflexiones que he recopilado bajo el formato clásico del decálogo (en este caso 10+1), fruto de mi experiencia en el campo de la medicina. Cada vez está más claro que el papel histórico del médico, sobre todo en lo que concierne a la atención primaria, debe cambiar, mutar, girar y adaptarse a los nuevos tiempos. El rol paternalista en donde el paciente recibe pasivamente las órdenes médicas ya no funciona. Actualmente vivimos inmersos en un flujo constante de información y los individuos desean participar de su salud. Es por ello que se hace imprescindible aprender a ser buen médico, y para ello los puntos de este pequeño decálogo pueden servir de guía.

  1. El foco debe estar en la salud del paciente (por encima de creencias personales, e incluso en ocasiones de la evidencia científica).
  2. Deber absoluto de estar actualizados (a través de formación independiente de la industria farmacéutica).
  3. Necesidad de formar a otros profesionales de la salud (desde charlas informales hasta educación universitaria).
  4. Obligación ética de vivir de acuerdo a aquello que se defiende o promulga.
  5. Cada paciente es único, por lo tanto los protocolos sólo sirven para “encuadrar” la situación.
  6. Autocrítica continua del método científico y médico.
  7. Convicción absoluta de que existen determinadas maneras de vivir en mayor salud (aunque todas comparten elementos fundamentales como nutrición, ejercicio físico, sueño y manejo del estrés). Por lo tanto es absolutamente indispensable formarse en dichas áreas (ver punto 2).
  8. El paciente tiene la solución, nuestro trabajo es favorecer su expresión.
  9. Refocalización prioritaria al entorno del paciente (exploración de su ambiente y sus circunstancias).
  10. Replanteamiento del medicamento como ayuda terapéutica.
  11. El médico es un elemento más en el equipo multidisciplinar que ayuda al paciente: psicólogos, nutricionistas, fisioterapeutas y preparadores físicos. Todos son necesarios para cada una de las parcelas, y ninguno debería sentirse por encima ni por debajo de nadie.

        Y esto es todo, espero que les haya gustado, aguardo sus comentarios, ¿creen que es factible implementar este decálogo? Saludos y que pasen un buen día.


El Papel de la Microbiota Intestinal en el Hígado Graso No Alcohólico

     Hola a todos/as. Tras el parón vacacional, el cual se ha alargado un poco más de lo habitual, retomamos el ritmo de trabajo. En el post de hoy voy a continuar con la serie relativa a resumir un artículo científico relevante con interés clínico. Para la ocasión he elegido una recientísima revisión de la prestigiosa revista Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology,  publicada en Junio de 2016 y escrita por el médico Christopher Leung y su equipo de colaboradores de la Universidad de Melbourne, Australia (Leung C, Rivera L, Furness JB, Angus PW. The role of the gut microbiota in NAFLD. Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology 2016; : 1–14). Debido a la densidad y longitud del artículo he creído oportuno destacar los 10 puntos más importantes y presentarlos como “perlas de conocimiento”. Es necesario puntualizar que la mayoría de los datos de este artículo pertenecen a estudios realizados en ratones. Para los lectores avanzados, y para aquellos interesados en profundizar aún más en este apasionante tema, les recuerdo que este material formará parte de mi asignatura “Patología Médica y Farmacología en PNI”, perteneciente a la formación de “Experto Universitario en PsicoNeuroInmunología Clínica” para el curso académico 2016-2017, organizado por Regenera.

Perla de Conocimiento Previa: Introducción.

     El Hígado Graso No Alcohólico (HGNA) es la enfermedad hepática más frecuente a nivel mundial. Su espectro clínico cubre desde una simple esteatosis (acúmulo de grasa) hasta el cáncer de hígado, pasando por la esteatohepatitis y la cirrosis. El HGNA ocurre sobre todo en pacientes con sobrepeso, y está fuertemente asociado al Síndrome Metabólico. La teoría principal vigente hoy en día se describe como “Múltiples Insultos y/o Agresiones Paralelas”, lo cual quiere decir que para progresar de la simple esteatosis hacia formas más graves y complejas hace falta que se vayan sumando diferentes factores etiológicos, siendo los más importantes la disbiosis intestinal (desequilibrio en la flora bacteriana), factores dietéticos (consumo de fructosa refinada sobre todo), cambios en la permeabilidad intestinal, factores genéticos, estrés del retículo endoplásmico y activación de otras vías de señalización.

Perla de Conocimiento 1: Etapas Tempranas.

     El desarrollo de la microbiota desde el nacimiento podría tener implicaciones clínicas importantes a largo plazo en el HGNA. Los factores que contribuyen de manera importante al desarrollo de la microbiota, incluyendo la leche materna, se ven influidos por el ambiente de la madre y el estilo de vida. El destete y el paso a los alimentos sólidos coincide con un cambio dramático en la capacidad metabólica del intestino delgado. Los primeros años de vida son un período crítico para las interacciones metabólicas entre el huésped y los microorganismos. Esta hipótesis está apoyada por estudios en ratones que demuestran que la perturbación transitoria y temprana en la microbiota puede conducir a trastornos a largo plazo en los fenotipos metabólicos (incluyendo la obesidad y la diabetes), a pesar de recuperar la diversidad en la comunidad microbiana. Estas perturbaciones pueden producirse a través del modo de parto, método de alimentación, o incluso la exposición a los antibióticos utilizados en la cría del ganado (la administración de dosis subterapéuticas de antibióticos a los ratones jóvenes produce cambios persistentes en la microbiota, aumentando la producción de ácidos grasos de cadena corta en el colon (AGCC) y alterando el metabolismo hepático de lípidos y colesterol). Si les interesa este tema y otros muchos relacionados con las etapas tempranas, les recomiendo que lean el libro “Niños Sanos, Adultos Sanos” (Plataforma Editorial), escrito por Xavi Cañellas y Jesús Sanchís, que saldrá a la venta a finales de octubre.

Perla de Conocimiento 2: Ácidos Biliares.

     Los ácidos biliares tienen uno de sus puntos de control más importantes en el Receptor X Fernesoide (FXR). La estimulación del mismo parece suprimir NF-kappa B (una de las citoquinas clave en la denominada metainflamación, inflamación metabólica o inflamación crónica de bajo grado), y al hacerlo obviamente disminuye la inflamación hepática. Esto indica que una buena regulación del ciclo de los ácidos biliares es indispensable para una buena salud hepática, ya que se han encontrado efectos parecidos también  antagonizando el FXR (lo que demuestra una vez más que en medicina y biología no existen las realidades lineales, sino que todo debe estar en un equilibrio dinámico u homeostasis). Otro mecanismo de regulación sería a través de la modulación de la gluconeogénesis, lo cual disminuye el metabolismo lipídico y glucídico previniendo la metainflamación.

Perla de Conocimiento 3: Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC).

     Los ácidos grasos de cadena corta (AGCC) están representados básicamente por el butírico, acético y  propiónico (aunque en realidad son 8 compuestos), y son beneficiosos para la regulación de la producción de grasa hepática, produciéndose a través del metabolismo de la fibra fermentable ingerida. El 30% de la energía que le llega al hígado proviene de los AGCC (dato extraído de estudios en ratones), por lo que se entiende perfectamente que es necesario un equilibrio tanto en su consumo como en su metabolismo. La cantidad y el perfil de los AGCC se modifica sobre todo por la ingesta de carbohidratos y por la presencia de disbiosis intestinal. También se produce una disminución de la síntesis lipídica y un aumento de la oxidación hepática, ya que intervienen en la lipogénesis y gluconeogénesis. Los AGCC podrían aumentar el ratio Bacteroidetes/Firmicutes, lo cual podría tener implicaciones en el metabolismo general, reduciendo la acumulación de energía y favoreciendo la pérdida de peso. Por otro lado, los AGCC activan algunos Receptores Acoplados a Proteínas G, lo cual estimula la liberación de PYY (produciendo un vaciamiento gástrico más lento, así como un tránsito intestinal también más lento, haciendo más eficiente el proceso de absorción de nutrientes). Por último, especialmente el butirato puede disminuir la metainflamación a través de la estimulación de los linfocitos T reguladores en la mucosa intestinal.

Perla de Conocimiento 4: Factor Adipocitario Inducido por el Ayuno (FIAF). 

     Otro mecanismo propuesto que conecta la microbiota al HGNA se basa en sus efectos sobre la secreción de FIAF (factor adipocitario inducido por el ayuno, también conocido como proteína 4 relacionada con angiopoyetina). Dicha proteína inhibe la lipoproteína lipasa (LPL), y es producido por las células L del intestino y en otros sitios varios, incluyendo la grasa marrón, la grasa blanca y los hepatocitos. En estudios con ratones, cuando son pequeños y son destetados y su dieta cambia de una leche materna rica en lípidos a un pienso rico en polisacáridos, el FIAF secretado por las células epiteliales ileales se suprime a través de cambios en la microbiota intestinal (disbiosis). Esta supresión de FIAF conduce a la activación de LPL en el tejido adiposo y en el hígado, aumentando el almacenamiento de triglicéridos, lo cual produce un aumento del doble en el contenido hepático de triglicéridos. La inhibición del FIAF produce la activación de la Proteína Unida a Elementos Respondedores de Carbohidratos (ChREBP) y la Proteína Unida a Elementos Respondedores de Esteroles 1 (SREBP-1), lo cual aumenta aún más el depósito de grasa hepática a través de la modificación de la actividad de AMPK, considerado el “maestro regulador” del metabolismo lipídico en el tejido adiposo y en el hígado.

Perla de Conocimiento 5: Permeabilidad Intestinal Aumentada.

Histología Intestinal

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     Las proteínas de unión estrecha, como la zónula occludens, normalmente sellan la unión entre las células endoteliales intestinales en su polo apical y por lo tanto tienen un papel vital en la translocación de sustancias nocivas en el intestino hacia el sistema portal. La disbiosis puede interrumpir estas uniones estrechas, produciendo un aumento de la permeabilidad de la mucosa y exponer tanto las células de la mucosa intestinal y el hígado a productos bacterianos potencialmente pro-inflamatorios. Por ejemplo, estudios con animales han demostrado que la esteatosis hepática inducida por una dieta alta en grasas (no saludables) se asocia con disbiosis y aumento de la permeabilidad intestinal, con la translocación de LPS bacterianos de bacilos Gram-negativos. En particular, el LPS tiene efectos más allá del hígado y el intestino; por ejemplo, dosis bajas de LPS crónicas administradas por vía subcutánea alteran la glucosa y la insulina en ayunas, la sensibilidad hepática a la insulina, y aumentan la grasa visceral y subcutánea, el número de macrófagos del tejido adiposo y el contenido de triglicéridos hepáticos.

     La translocación de productos microbianos puede contribuir a la patogénesis de la enfermedad de hígado graso por varios mecanismos. Una vía es a través de los receptores tipo Toll (TLRs) que reconocen los productos bacterianos derivados del intestino, especialmente LPS. Hay pruebas de que los cambios en la permeabilidad intestinal inducida por la disbiosis aumentan los niveles portales de ligandos de TLR derivadas del intestino, que activan TLR4 en las células de Kupffer hepáticas y células estrelladas para estimular las vías proinflamatorias y profibróticas a través de una serie de citoquinas, incluyendo IL-1, IL-6 y TNF.

     Las cascadas intracelulares que participan en este proceso incluyen a las proteínas quinasas activadas por estrés y por mitógenos, JNK (quinasa N-terminal c-Jun), quinasas activadas por mitógeno p38 y la vía del NF-kB. Al mismo tiempo, la señalización de TLR en la mucosa también puede conducir a la producción de inflamosomas. Estos complejos multiproteicos citoplasmáticos se ensamblan en el citosol a través de la activación de TLR4, TLR9 y otros receptores de reconocimiento de patrones (PRR) por patógenos exógenos, patrones moleculares de patógenos asociados (PAMPs, tales como LPS) o patrones moleculares asociados a daños en el huésped (DAMPs). Los inflamosomas entonces activan una variedad de procesos, incluyendo efectos pro-inflamatorios y profibróticos. Las especies reactivas de oxígeno (ROS) también son liberados en este proceso.

     La activación del inflamasoma por el LPS de la microbiota intestinal a través de TLR4 y TLR9 parece ser importante para el desarrollo de la fibrosis en el HGNA. Sin embargo, parece que el papel de los inflamosomas en el HGNA es complejo, ya que la gravedad del HGNA se incrementa en ratones con deficiencia de inflamasomas. En los ratones con deficiencia de inflamasoma, los cambios en la configuración de la microbiota en el intestino se asociaron con peor HGNA a través de afluencia de los agonistas de TLR4 y TLR9 en la circulación portal y el consiguiente aumento de la expresión del TNF hepático.

Perla de Conocimiento 6: Cambios en la Motilidad Intestinal.

     Si existe una alteración en la motilidad intestinal, puede producirse un Sobrecrecimiento Bacteriano y una malabsorción de nutrientes. Una dieta alta en grasa (no saludable) y fructosa (refinada) provoca degeneración y pérdida de un 15-30% de la neuronas entéricas y daño al resto de las mismas, lo cual se atribuye a la lipotoxicidad. Para ampliar la información relativa a la fructosa les recomiendo que lean este post publicado por mí hace unos meses. También puede producirse un crecimiento relativo de las bacterias metanogénicas, las cuales al producir metano alteran el ecosistema microbiano, produciendo a su vez enlentecimiento del tránsito intestinal (conectando una vez más la causa y la consecuencia).

Perla de Conocimiento 7: Alcohol Derivado de las Bacterias. 

     La disbiosis favorece la producción de Etanol endógeno, lo cual aumenta la permeabilidad intestinal y los niveles portales de LPS, activando los TLRs y los inflamasomas (proteínas reguladoras de la metainflamación). Esto promueve diferentes cascadas intracelulares de inflamación con liberación de citoquinas y aumento en la producción y almacenamiento de grasa hepática. También aumenta la producción de radicales libres, con un mayor daño oxidativo. Se ha visto que en pacientes con HGNA está aumentada la proporción de Escherichia Coli, una de las principales productoras de etanol (1 gramo de estas bacterias puede producir hasta 0.8 gramos de etanol por hora). Otro dato que apoya esta hipótesis es que tras un tratamiento con antibióticos se normaliza el test del aliento para etanol.

Perla de Conocimiento 8: Colina y Metilaminas.

     La deficiencia de Colina (que se encuentra sobre todo en los huevos y la carne roja, aunque también puede ser sintetizada endógenamente) produce una acumulación de triglicéridos en el hígado, debido a que no se pueden fabricar las VLDL. Esta situación de deficiencia de colina se asocia a un aumento de metilaminas endógenas, las cuales producen arteriosclerosis a través de un metabolito llamado Trimetilamina N-Óxido (TMAO).

Perla de Conocimiento 9: Factores Dietéticos que Afectan al Eje Hepato-Intestinal.

Alimentos

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9.1. Grasa y Colesterol. La grasa saturada (como el aceite de palma) promueve la metainflamación y el desarrollo de disbiosis, a través de la estimulación de TLR4 entre otros mecanismos.

9.2. Fructosa y Sacarosa. La fructosa refinada está fuertemente asociada al desarrollo de HGNA, estando implicados diferentes mecanismos como aumento de la permeabilidad intestinal, aumento de los macrófagos, aumento de la endotoxemia y traslocación bacteriana y aumento de diferentes TLRs. El consumo de fructosa refinada es una característica clave en el HGNA, superando para muchos autores a la grasa saturada no saludable.

9.3. Glicotoxinas. También llamadas Productos Finales de Glicación Avanzados, están presentes sobre todo en alimentos sometidos a altas temperaturas (como fritos, asados a la parrilla o ahumados), y se ha visto que producen esteatosis, fibrosis y aumento del estrés oxidativo en modelos de HGNA en ratones.

9.4. Edulcorantes Artificiales. Éstos producen disbiosis y, secundariamente, alteraciones en el metabolismo de la glucosa. Se ha visto que el principal receptor alterado es el GLUT-2. Parece ser que el aspartamo produce disfunción mitocondrial y deplección de ATP a nivel hepático.

9.5. Té Verde Fermentado. Éste podría restaurar el equilibrio de una microbiota disbiótica, aparentemente a través de una regulación a la baja de genes implicados en la lipogénesis y en la producción de triglicéridos. Tanto la Cafeína/Teína como el Galato de EpigaloCatequina podrían estar involucrados en dichos efectos y mecanismos. En estudios hechos en humanos se ha visto que la ingesta de Té Verde reduce los valores de las transaminasas hepáticas.

9.6. Cafeína. Parece ser que también modula la microbiota alterada, presumiblemente a través de una regulación a la baja del canal de Aquaporina-8, lo cual aumenta el tránsito intestinal y reduce la acumulación y absorción de energía.

9.7. Berberina. Se trata de un alcaloide vegetal que comparte taxonomía con la cúrcuma, el cual se ha usado para tratar el Síndrome Metabólico y el HGNA. Produce una mejoría de la sensibilidad a la insulina y a la adiponectina, reduce la adiposidad, mejora la metainflamación y regula la microbiota.

Perla de Conocimiento 10: Factores de Estilo de Vida que Afectan al Eje Hepato-Intestinal.

10.1. Sueño. La falta de sueño o su mala calidad se asocia a una disminución en la pérdida de masa grasa y a un aumento en la pérdida de masa magra, así como a un aumento de la grelina acetilada, disminución del gasto energético y aumento de la producción hepática de glucosa. También se ha visto que aumenta la permeabilidad intestinal. Los pacientes que sufren del Síndrome de Apneas Obstructivas del Sueño presentan una serie de cambios inflamatorios en las cascadas de citoquinas que promueven la disbiosis.

10.2 Ejercicio. La realización de ejercicio se asocia a una reducción de entre un 25-35% en el riesgo global de mortalidad a los 20 años. Parece ser que uno de los principales mecanismos es a través del aumento del butirato, el cual disminuye la activación del NF-K Beta. Otro mecanismo es a través de la producción de endocanabinoides, los cuales mejoran la barrera intestinal y la inflamación.

10.3. Probióticos, Prebióticos y Simbióticos. Los probióticos pueden mejorar el HGNA a través de sus propiedades antimicrobianas, mejoría de la barrera intestinal y modulación inmune. Otros mecanismos paralelos propuestos son la activación del GLP-1 y la disminución de citoquinas inflamatorias. Los prebióticos reducen el colesterol plasmático, los triglicéridos y aumentan el HDL. Por último, los simbióticos reducen la insulina en ayunas en pacientes diabéticos y los niveles de triglicéridos.

Perla de Conocimiento Final: Conclusiones.

     Y hasta aquí los puntos más relevantes del artículo. Espero que hayan disfrutado tanto como yo de su lectura. Recuerden que, al final, la medicina pierde su sentido integrador y global cuando se despedaza en átomos de conocimiento, a pesar de lo cual lo seguimos haciendo para tratar de entender tamaña complejidad. Si sufren de HGNA no les hace falta entender todo lo expuesto aquí para curarse; lo único que necesitan comprender es que su estilo de vida es absolutamente clave para el desarrollo, mantenimiento y regresión de casi cualquier enfermedad o condición patológica. Y que transitando dentro de los límites de la salud se llega, tarde o temprano, a una vida más plena y feliz, no tengan la más mínima duda. Un saludo y sean todo lo humanos que quieran ser.


10 Aspectos Positivos del Huevo

          Hoy vamos a hablar sobre el huevo, un alimento lleno de propiedades que durante años ha sido injustamente demonizado y relegado a un consumo ocasional lleno de miedos, prejuicios y mala ciencia. Esta “Oda al Huevo” ha sido publicada dentro del reciente libro “Mis Recetas PaleoVida” (Ediciones B, 2016), escrito por un gran amigo y profesional, Carlos Pérez (junto a su mujer Melania Sánchez y al Chef Raúl Sánchez, amigos también), el cual recomiendo a todas aquellas personas que estén interesadas en alimentarse de manera adecuada, sana y sabrosa.

1. Su composición es muy parecida a la de las membranas plasmáticas de todas las células (1), estando compuesto fundamentalmente por ácidos grasos y proteínas, con una ausencia casi completa de hidratos de carbono, motivos por los cuales posee un altísimo valor y densidad nutricional.
2. Es un alimento que nos ha acompañado durante la mayor parte de nuestra evolución como especie (2), por lo que estamos perfectamente adaptados a comerlo y no suele provocar demasiados problemas (excepto en dos casos; la alergia al huevo, la cual se produce aproximadamente en menos de un 1% de la población adulta y hasta un 3% de la población menor de 2 años (3), y las enfermedades autoinmunes, en las que se recomienda retirar el huevo por completo durante un período inicial para luego introducir la yema, y posteriormente la clara, si no aparecen reacciones al mismo (4)).
3. Tiene un excelente perfil proteico debido a que incluye todos los aminoácidos esenciales, estando posicionado el primero en el ranking de valor biológico (empatado con la leche materna) y el segundo en el ranking de digestibilidad (por detrás de la leche materna) (5).
4. Exhibe una saludable composición de ácidos grasos, ya que la mayoría son monoinsaturados y poliinsaturados (6).
5. Despliega una impresionante gama de micronutrientes, entre los que destacan diversas vitaminas (vitamina A, tiamina ó B1, riboflavina ó B2, niacina ó B3, ácido pantoténico ó B5, piridoxina ó B6, colina ó B7, biotina ó B8, ácido fólico ó B9, cobalamina ó B12, vitamina D, vitamina E y vitamina K), minerales (calcio, fósforo, hierro, zinc, cobre y selenio) y antioxidantes (luteína y zeaxantina) (7).
6. No influyen negativamente en el perfil lipídico (8), e incluso pueden mejorarlo aumentando el colesterol HDL (9). Esto es cierto sólo si elegimos huevos de calidad. Existen diferentes categorías de huevos basadas en la forma de producción. Es recomendable elegir huevos de gallinas que hayan sido criadas de manera ecológica o, al menos, que hayan vivido en un ambiente similar al campo. Estos dos tipos de huevos, aparte de por las palabras “ecológicos” o “camperos” presentes en sus cajas, se reconocen por el primer dígito impreso en su cáscara, el cual debe ser un cero (ecológico) o un 1 (campero).
7. La yema posee un mayor valor nutricional, ya que es alta en vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales, además de su contenido en colesterol, el cual es necesario para un correcto funcionamiento del organismo (10).Por lo tanto, resulta mucho más interesante comer el huevo entero, sin separar la yema de la clara.
8. Es recomendable consumirlos cocinados, ya que con ello se aumenta su digestibilidad, sin olvidar que la clara posee algunas antivitaminas que se inactivan con el calor (11).
9. Pueden ingerirse a diario sin ningún problema. Los pocos estudios que existen con una calidad medianamente aceptable sitúan la cantidad entre 1 y 3 al día. En la misma línea, la Fundación Española del Corazón ha anunciado recientemente que no existe razón para limitar el consumo de huevos en personas sanas, basándose en los resultados de un metaanálisis de la prestigiosa revista BMJ (12).
10. Por último, y a pesar de su alto contenido en colesterol (200 mg por yema), siendo éste el principal argumento en contra de su consumo, se pueden comer sin preocupación. Esto es debido a que, a día de hoy, la clásica asociación entre consumo de grasa y riesgo cardiovascular está cada vez más en entredicho. La mismísima American Heart Association (AHA) y el American Collegue of Cardiology (ACC), referencias mundiales en lo que concierne a salud cardiovascular, concluyen en una reciente revisión que no existe suficiente evidencia para limitar el consumo de colesterol diario (13).

        En resumen, estamos frente a un auténtico súper alimento repleto de propiedades, nutricionalmente denso, calóricamente bajo, asequible de precio, fácil de conservar y de cocinar, con una palatabilidad alta y con unos argumentos en contra que afortunadamente cada vez están más superados. Así que no lo duden, láncense a disfrutar de su consumo y ganarán en salud.

Bibliografía

1. Plattner H, Hentschel J. Biología Celular. Editorial Panamericana, 4a ed., 2014.
2. Lindeberg S. Food and Western Disease: Health and Nutrition from an Evolutionary Perspective. December 2009, Wiley-Blackwell.
3. Huerta Hernández RE y cols. Actualidades en alergia a alimentos. Alergia, Asma e Inmunología Pediátricas. Vol. 22, Núm. 2, Mayo-Agosto 2013, pp 43-60.
4. Mayers Amy, M.D. The Autoimmune Solution. Harper One (Harper Collins Publishers). New York. 2015.
5. Fernández MM y Lobato A. Instituto de Estudios del Huevo. El gran libro del huevo. Editorial Everest. Octubre 2009.
6. Carbajal Azcona A. Calidad nutricional de los huevos y relación con la salud. Revista de Nutrición Práctica 2006; 10: 73-76.
7. Asociación Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (http://aesan.msssi.gob.es). Evaluación nacional de la dieta española II. Micronutrientes. Sobre datos de la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética (ENIDE).
8. Shapira N, Pinchasov J. Modified Egg Composition To Reduce Low-Density Lipoprotein Oxidizability: High Monounsaturated Fatty Acids and Antioxidants versus Regular High n−6 Polyunsaturated Fatty Acids. Journal of Agricultural and Food Chemistry, 2008; 56 (10): 3688.
9. Mutungi G et al. Dietary Cholesterol from Eggs Increases Plasma HDL Cholesterol in Overweight Men Consuming a Carbohydrate-Restricted DietJ. Nutr. February 2008 vol. 138 no. 2 272-276.
10. Cyster JG, Dang EV, Reboldi A, Yi T. 25-Hydroxycholesterols in innate and adaptive immunity. Nat Rev Immunol. 2014; 14 (11): 731-743.
11. Hamid M Said. Biotin: the forgotten vitamin. Am J Clin Nutr February 2002, vol. 75 no. 2, 179-180.
12. Rong Y, Chen L, Zhu T, et al. Egg consumption and risk of coronary heart disease and stroke: dose-response meta-analysis of prospective cohort studies. BMJ. 2013; 346.
13. Stone NJ, Robinson JG, Lichtenstein AH, et al. 2013 ACC/AHA guideline on the treatment of blood cholesterol to reduce atherosclerotic cardiovascular risk in adults: a report of the American College of Cardiology/American Heart Association Task Force on Practice Guidelines. Circulation. 2014; 129 (25 Suppl 2): S1-S45.


Come Grasa, Restringe los Carbohidratos y Evita el Picoteo

           Recientemente se ha publicado una guía para el tratamiento de la Diabetes Tipo 2 y la Obesidad a cargo de la Public Health Collaboration, una organización inglesa sin ánimo de lucro dedicada a promover la salud. Su título completo es “Come grasa, restringe los carbohidratos y evita el picoteo para revertir la Obesidad y la Diabetes Tipo 2“. El post de hoy es un resumen de dicha guía. Los lectores interesados pueden acceder al tecto íntegro en este enlace y en este otro. Hay que dejar claro que obviamente estoy de acuerdo con la mayoría del contenido de dicha guía, aunque existan matices y algunas afirmaciones con las que no lo estoy.

 1. Comer grasa NO te hace engordar. La evidencia de múltiples ensayos controlados aleatorios ha revelado que una dieta más alta en grasa, y baja en carbohidratos, es superior a una dieta baja en grasas para perder peso y para la reducción del riesgo de Enfermedad Cardiovascular.

2. La grasa saturada NO causa Enfermedad Cardiovascular. Los lácteos enteros son probablemente protectores. En 2014 se publicó una revisión sistemática de 76 estudios con más de 600.000 participantes de 18 países, llegando a la conclusión de que: “la evidencia actual no apoya claramente las directrices cardiovasculares que fomenten el alto consumo de ácidos grasos poliinsaturados y baja el consumo de grasas saturadas totales. ” Por otro lado, De Souza y colaboradores han emitido el más reciente veredicto sobre grasas saturadas: “la ingesta de grasas saturadas no se asoció con mortalidad general, mortalidad por Enfermedades Cardiovasculares, incluyendo el Accidente Cerebrovascular Isquémico, o la Diabetes Tipo 2″. La mayoría de los alimentos naturales y nutritivos disponibles – carne, pescado, huevos, frutos secos, semillas, aceite de oliva, aguacates – todos contienen grasas saturadas. Estos alimentos naturales han formado parte de la dieta humana desde tiempos paleolíticos y se han comido a voluntad sin efectos adversos ni consecuencias para la salud desde hace milenios. La demonización continua de la omnipresente grasa natural conduce a la gente a un lugar lejos de una promoción de los alimentos altamente nutritiva y saludable.

3. Las comidas procesadas etiquetadas como “baja en grasa” o “baja en colesterol” deben ser evitadas. No se ha podido demostrar que la reducción de grasas saturadas en la dieta reduzca los Eventos Cardiovasculares y la mortalidad. En su lugar, los resultados cardiovasculares son independientes de la reducción del colesterol. Diferentes ensayos dietéticos que proporcionan grasas naturales abundantes, tales como el ácido alfa-linoleico, polifenoles y ácidos omega-3 que se encuentran en las nueces, aceite de oliva, aceite de pescado y vegetales ejercen rápidamente efectos positivos en  la salud. El mecanismo puede incluir atenuar la inflamación, la aterosclerosis y la trombosis. La sustitución de grasas saturadas por ácidos grasos omega 6, que contienen aceites vegetales, disminuye el colesterol, pero no mejora la mortalidad cardiovascular. Es preocupante el hecho de que los estudios revelaron una tendencia hacia un aumento de la mortalidad.

 4. Limitar el consumo de carbohidratos refinados y almidonados para prevenir y revertir la Diabetes Tipo 2. Una reciente revisión exhaustiva llega a la conclusión de que la restricción de carbohidratos en la dieta es la “intervención más eficaz para la reducción de todas las características del Síndrome Metabólico” y debe ser el primer enfoque en el manejo de la diabetes. Una dieta cetogénica (una que comprende menos del 10 por ciento de la ingesta de calorías en forma de hidratos de carbono) da como resultado los mayores descensos de la HbA1c y la reducción en el uso de medicamentos. Estos beneficios se acumulan independientemente de la pérdida de peso.

5. El consumo óptimo de azúcar para la salud es CERO. El azúcar añadido no tiene ningún valor nutricional. No existe un solo estudio que demuestre los beneficios asociados con su consumo. El exceso de azúcar está fuertemente asociado con el aumento de riesgo de la Diabetes Tipo 2, Hipertensión y Enfermedad Cardiovascular, independientemente de sus calorías o sus efectos en el peso corporal. Los mensajes de salud pública deberían hacer hincapié en el hecho de que el azúcar no juega ningún papel en una dieta saludable.

6. Los aceites vegetales industriales deben ser evitados. Un meta-análisis reciente que incluyó a casi 10.000 pacientes ha confirmado que el alto consumo de aceites omega-6 (a partir de aceites vegetales / margarinas) aumenta el riesgo de muerte y Enfermedad Cardíaca en comparación con la suma de grasa saturada y grasa trans.

7. Para de contar calorías. Las calorías de los alimentos tienen efectos metabólicos totalmente diferentes en el cuerpo humano dependiendo del tipo de alimento. Por ejemplo, porciones iguales de calorías de azúcar, alcohol, carne o aceite de oliva tienen efectos muy diferentes en los sistemas hormonales, tales como la insulina, y afectan a la saciedad en base a señales tales como la colecistoquinina o péptido YY. Es altamente irrelevante cuántos calorías contiene una porción de comida en un plato. Lo que importa es cómo nuestro cuerpo responde a la ingestión y la absorción de las calorías, y la forma en que las metaboliza, dependiendo de la comida en cuestión.

 8. No puedes compensar una mala dieta. Está ampliamente aceptado entre el público y los medios de comunicación que consumir más calorías de las que quemamos es la causa de la epidemia de la obesidad, y por lo tanto la solución es hacer más ejercicio. Esto no es correcto. La obesidad es un trastorno hormonal que altera la partición de energía y condiciona su distribución, que no pueden ser únicamente fijado por el aumento de ejercicio.

9. El picoteo te hará engordar (la abuela tenía razón). En la década de 1970, el número medio de oportunidades de comer era tres – el desayuno, el almuerzo y la cena. En 2005 el número se ha casi duplicado; ahora nos tomamos el desayuno, media mañana, almuerzo, merienda, cena y recena. Y cada una de estas comidas están muy a menudo compuestas por productos que contienen hidratos de carbono refinados. Comer de forma continua desde el momento en que nos levantamos hasta el momento en que nos vamos a dormir hace que no se permita que nuestro cuerpo tenga tiempo para digerir y utilizar algunos de los alimentos que comemos. El día entero se convierte en una oportunidad para almacenar energía de los alimentos sin la oportunidad de quemarla. Comer seis veces al día no da lugar a la pérdida de peso, y en cambio tiende a aumentar en general consumo de alimentos. Los aperitivos tienden a ser altamente insulinogénicos (u obesogénicos) desde que exigimos y elegimos la comodidad de comer un snack de carbohidratos refinados. Es fácil de comer un poco galletas como aperitivo, pero no un pequeño trozo de salmón a la parrilla.

10. La nutrición basada en la evidencia debería ser incluida en la formación de todos los profesionales de la salud. Esto no es sólo se aplica a la prevención de la enfermedad, sino que implica intervenciones nutricionales para abordar y eliminar las causas fundamentales de las enfermedades crónicas, en oposición a un limitado modelo de tratamiento de los síntomas y factores de riesgo con la farmacoterapia. El hecho de que los medicamentos recetados sean ahora la tercera causa más común de muerte en el mundo después de las enfermedades cardíacas y el cáncer debería ser una llamada de atención, donde el futuro de la asistencia sanitaria requerirá una estrategia que incorpore los cambios de estilo de vida basados en la evidencia para el tratamiento de las enfermedades.

         Y esto es todo por hoy, espero que les sea de interés y que sigan leyendo información contrastada y de fuentes fiables, que pasen un buen día.

 

 

 


Tortitas de Arroz y Obesidad

             Hoy inauguro una nueva sección en el blog. Consiste en presentar un artículo científico que considero relevante. Comenzamos con este paper del 2012 escrito por el científico Ian Spreadbury, quien trabaja en la Unidad de Investigación de Enfermedades Gastrointestinales de la Universidad de Queen (Kinston, Ontario, Canadá). El título completo del artículo es “La comparación con dietas ancestrales sugiere que los carbohidratos densos acelulares promueven una microbiota inflamatoria, y pueden ser la causa dietética principal de la resistencia a la leptina y la obesidad“.

          El autor defiende una postura basada en la Medicina Evolutiva, la cual busca la causa de las enfermedades en discordancias entre nuestro diseño biológico y el ambiente. De hecho parte del artículo se basa en el trabajo pionero del Dr. Staffan Lindeberg, quien llevó a cabo el famoso estudio de Kitava en el año 1989, encontrando que los habitantes de dicha isla no padecían las enfermedades típicas de las sociedades occidentales, como obesidad, hipertensión y diabetes, y registrando que su dieta consistía básicamente en carbohidratos (60-70%) procedentes de frutas, verduras y tubérculos, algo de pescado y carne, y una cantidad alta (17%) de grasa saturada proveniente del coco.

          Yendo un poco más lejos, en el artículo se enumeran diferentes tribus actuales con diversos patrones de alimentación, atendiendo a la presencia o no de carbohidratos densos acelulares. Ian define estos carbohidratos como aquellos que han sufrido un proceso de refinamiento. Algunos ejemplos son las tortitas de arroz, los cereales de desayuno (incluidos los integrales), los panes y por supuesto la bollería. Estos carbohidratos se contraponen a los celulares, los cuales son menos densos y corresponden a alimentos naturales, como las diferentes frutas, hortalizas, verduras y boniatos (con la única excepción de la yuca, aunque por supuesto no está en la misma categoría que los carbohidratos refinados). Pues bien, las tribus que ingieren dichos carbohidratos son las únicas que padecen las enfermedades típicas de las sociedades occidentales. Y aún más, las tribus que no los ingieren y por diferentes circunstancias (colonización o emigración, básicamente) comienzan a comerlos, desarrollan en muy poco tiempo dichas enfermedades, haciendo improbable que la razón de ello sea la genética.

¿De qué manera nos afectan dichos carbohidratos?

Esquema

          Clásicamente, se ha dicho que las lectinas de los cereales (uno de los principales antinutrientes que poseen) promueven la resistencia a la leptina a través de su interacción con el receptor de insulina, el receptor del factor de crecimiento epidérmico o el receptor de interleuquina 2. La leptina es una hormona producida por el tejido adiposo (grasa) que informa al cerebro de que estamos llenos y que podemos dejar de comer porque tenemos suficientes reservas. En la obesidad, paradójicamente, dicha hormona está alta, definiendo una situación clásica en los circuitos endocrinos conocida como “resistencia”. Básicamente significa que los receptores sobre los que actúa la hormona están desensibilizados debido a un exceso de estímulo; sería como el cuento del lobo y las ovejas, que de tanto decirlo al final nadie se lo cree.

         Según el autor, además de estos mecanismos, la clásica dieta occidental rica en grasas y carbohidratos refinados produce un aumento del lipopolisacárido bacteriano en la sangre, debido a un mecanismo conocido como “endotoxemia metabólica”, promovida a su vez por un aumento de la permeabilidad intestinal. Este mecanismo es la raíz de lo que se denomina Inflamación Crónica Sistémica de Bajo Grado, que básicamente consiste en que el organismo sufre una inflamación muy diferente de la clásica asociada a un esguince, por ejemplo, y que tiene como finalidad luchar contra una infección. O sea, nuestro cuerpo, debido a una dieta alta en azúcares y grasas (con un mal perfil de grasa dietética), se inflama. Hay que dejar claro que los estudios dejan claro que seguramente sea el exceso de carbohidratos refinados el responsable de la epidemia de obesidad, debido a que la grasa es un nutriente que ha convivido siempre con nuestra especie por lo que es altamente improbable que nos produzca enfermedad (aunque obviamente si elegimos mal el tipo de grasa tendremos problemas).

           Esta situación de inflamación mantenida en el tiempo, debido básicamente a dichos carbohidratos densos acelulares, alteran la microbiota (la flora intestinal) a través de un mecanismo que involucra, además del Lipopolisacárido Sistémico (LPS), al Supresor de la Señalización de las Citoquinas 3 (SOCS3 según sus siglas en inglés). Las citoquinas son las principales moléculas implicadas en la inflamación, de modo que si se altera su “freno” se desbocan y aumenta dicha inflamación, sobre todo a nivel intestinal. Como el nervio vago conecta directamente el intestino con el cerebro, cuando aumenta la inflamación, nuestro sistema nervioso central lo percibe, generando una resistencia a la leptina. Además, se alteran los mecanismo de la saciedad, activándose el deseo por sabores más dulces. Es decir, que dichos productos alimenticios alteran la microbiota, nos inflaman, nos hacen volver a elegir productos en vez de alimentos y generan resistencia a la leptina, conduciéndonos inexorablemente a la obesidad. Como situación añadida, hay que señalar que también se alteran los microorganismos bucales, pudiendo conducir a la aparición de enfermedades periodontales.

          Es fácil imaginar la situación en la que se encuentra una persona obesa que desayuna cada mañana tortitas de arroz: los carbohidratos densos acelulares “engañan” a su microbiota, ésta se altera creyendo que debe enfrentarse a una infección, y orquesta una respuesta inflamatoria que tiene como resultado una resistencia a la leptina, haciendo que pierda la saciedad y continúe ingiriendo dichos productos promovidos por la industria y por algunas sociedades “científicas”. El círculo vicioso está servido, nunca mejor dicho.

Tabla

Los productos modernos tienen una altísima densidad comparados con los alimentos naturales

Conclusiones

           ¿Y por qué tiene importancia todo lo que se dice en este artículo? Porque, una vez más, proporciona una sólida base para diseñar un patrón alimenticio que nos acerque a la salud. Los estudios de intervención que se han realizado hasta la fecha con Nutrición Evolutiva han demostrado, de manera inequívoca y unánime, que es superior a las dietas estándar para tratar las principales enfermedades y condiciones mórbidas asociadas a las sociedades occidentales: obesidad, diabetes, hipertensión, hígado graso y acné, entre otras. Es cierto que son estudios pequeños y de limitada potencia, pero eso no debe hacer que no los tengamos en cuenta; lo único que debería hacer es que deseemos y promovamos fervientemente que se realicen estudios mayores y con más potencia estadística. Mientras llega ese día, tengo claro cuál es la postura y la opción correcta; espero que ustedes también lo tengan. Les recomiendo que lean este post anterior donde hablo de diferentes opciones para desayunar. Un saludo y recuerden que la salud está en nuestras manos.


Nutrición y Síndrome del Intestino Irritable

       El Síndrome del Intestino Irritable (SII, de ahora en adelante) es un trastorno que consiste en dolor o molestia abdominal asociado a cambios en el hábito defecatorio, pudiendo estar presente tanto el estreñimiento como la diarrea. Para poder ser diagnosticado formalmente necesita estar presente al menos 3 días al mes en los últimos 3 meses, según los denominados Criterios de Roma III (criterios diagnósticos oficiales), aunque en la práctica clínica dichos criterios suelen obviarse.

     La mayoría de los pacientes con SII relacionan sus síntomas con determinados alimentos (Gibson, 2015), motivo por el cual se han ensayado diferentes dietas para recomendar a dichos pacientes. Los más frecuentemente reportados por los propios pacientes son lácteos, trigo, cebolla, ajo, legumbres, especias picantes, col lombarda, ahumados, fritos y cafeína (El-Salhy M. et al, 2015). El consejo habitual hoy día sigue siendo, en muchos casos, que coman de todo con moderación, que adopten una dieta mediterránea y, sobre todo, que ingieran más fibra. Sin embargo, desde hace algunos años se sabe que algunos carbohidratos fermentables presentes en determinados alimentos (conocidos por sus siglas en inglés, FODMAPs) provocan gases y distensión en personas susceptibles (Staudacher, 2014). Alimentos ricos en FODMAPs son los lácteos, algunos cereales, la familia de las coles y cebollas, las legumbres, algunas verduras y frutas y los azúcares refinados. Si desean más información sobre este tema, les recomiendo que lean este excelente post escrito por Néstor Sánchez, PsicoNeuroInmunólogo Clínico. Por otro lado, la fibra, sobre todo la insoluble, suele producir también dichos síntomas, siendo recomendable disminuir su consumo (este tipo de fibra está presente sobre todo en cereales y legumbres). A estas cuestiones hay que añadir el probable efecto irritante – laxante de los lácteos en un porcentaje no despreciable de personas (German, 2009), seguramente debido a la intolerancia a la lactosa, y el muy reciente y ampliamente debatido efecto del gluten en la salud intestinal (Fasano, 2015).

     No hay que olvidar que el gran órgano neuroendocrino que tenemos en el cuerpo se localiza en nuestro intestino, y que una parte tremendamente importante de él lo constituye la microbiota, también llamada flora intestinal. Esta enorme población de bacterias, mayoritariamente, desempeña multitud de funciones, entre las que se encuentran la producción de vitaminas, enzimas, capa protectora de moco, sustancias que matan a las bacterias “malas” y sustancias que regulan el sistema inmune. El tipo de nutrición que adoptemos modula nuestra microbiota, además de por supuesto otros factores, como la herencia, el ambiente, las toxinas, el estrés y los medicamentos (Collins, 2014).

     Por todo ello, una de las mejores herramientas para aproximarse dietéticamente al SII es la nutrición evolutiva personalizada, la cual restringe los lácteos, cereales y productos derivados de alimentos procesados, además de tener en cuenta los FODMAPs y las intolerancias y preferencias del paciente. Además, es probable que, durante al menos un tiempo, sea necesario tomar un buen probiótico multicepa para reequilibrar tu flora intestinal. Hay ocasiones en que antes del probiótico puede ser necesario el uso de un antibiótico no absorbible que actúa localmente, llamado rifaximina, el cual ha demostrado tener un beneficio en algunos pacientes (Pimentel, 2015).

Pasa a la Acción.

Optimismo

     Hay que decirlo claramente para todas aquellas personas diagnosticadas de SII que estén leyendo este post: es un trastorno que tiene cura. Y dicha curación pasa ineludiblemente por adoptar una serie de cambios en el estilo de vida: abandonar los tóxicos (tabaco y alcohol), restringir los medicamentos a aquellos indispensables mientras se corrige la situación que requiere su uso, nutrición evolutiva modificada según el paciente, probiótico (y a veces antibiótico) y gestión emocional del estrés (Ramos L. y col, 2007). Estos puntos son los más básicos e importantes, aunque algunos pacientes requieren más cambios.

     Al mismo tiempo, es cuando menos frustrante que el mensaje que emite la mayoría de los médicos y profesionales de la salud, así como las principales guías de práctica clínica, sea que el SII es una patología crónica (Lovell, 2012), lo cual se asocia de manera automática, tanto por los profesionales como por los pacientes, como algo incurable y para toda la vida, cosa que resulta curiosa pues hasta un 38% de los pacientes mejoran de manera importante con el tiempo (Chey, 2015).

     Desde el punto de vista defendido por la PsicoNeuroInmunología Clínica o Medicina Funcional e Integrativa, cualquier enfermedad, sobre todo las relacionadas con el estilo de vida actual y exceptuando las raras condiciones genéticas puras, es susceptible de curación si se revierte la situación que desembocó con el tiempo en dicha patología (Ader, 2007). Dicho de otra manera, si desandas el camino que te ha conducido hasta un SII volverás a estar donde estabas antes de presentar sus síntomas, y más teniendo en cuenta que se trata de un trastorno que, en principio, no presenta alteraciones orgánicas.

     Si quieres curarte y que tu SII desaparezca, es necesario que te plantees cual es tu estilo de vida y qué factores puedes modificar para alcanzar la salud. No existe ninguna medicación que cure una enfermedad, con excepción de los antibióticos. Ingerir todos los días medicamentos diseñados para paliar síntomas es negar la capacidad de curación que todos tenemos. De ti y de nadie más depende seguir padeciendo una enfermedad o convertirte en una persona sana.

Referencias Bibliográficas.

-Ader R. Psychoneuroimmunology. Academic Press; 2007.
-Chey WD, Kurlander J, Eswaran S. Irritable Bowel Syndrome. JAMA. 2015;313(9):949–10. doi:10.1001/jama.2015.0954.
-Collins Stephen M. A role for the gut microbiota in IBS. 2014;11(8):497-505. doi:10.1038/nrgastro.2014.40.
-El-Salhy M, Hatlebakk JG, Hausken T. Understanding and Controlling the Irritable Bowel. Cham: Springer; 2015. doi:10.1007/978-3-319-15642-2.
-Fasano A, Sapone A, Zevallos V, Schuppan D. Nonceliac Gluten Sensitivity. YGAST. 2015;148(6):1-10. doi:10.1053/j.gastro.2014.12.049.
-German J. Bruce et al. A reappraisal of the impact of dairy foods and milk fat on cardiovascular disease risk. 2009;48(4):191-203. doi:10.1007/s00394-009-0002-5.
-Gibson PR, Varney J, Malakar S, Muir JG. Food Components and Irritable Bowel Syndrome. YGAST. 2015;148(6):1-21. doi:10.1053/j.gastro.2015.02.005.
-Lovell RM, Ford AC. Global Prevalence of and Risk Factors for Irritable Bowel Syndrome: A Meta-analysis. YJCGH. 2012;10(7):712-721.e714. doi:10.1016/j.cgh.2012.02.029.
-Pimentel M. Review article: potential mechanisms of action of rifaximin in the management of irritable bowel syndrome with diarrhoea. Aliment Pharmacol Ther. 2015;43:37-49. doi:10.1111/apt.13437.
-Ramos L, Vicario M, Santos J. Eje estrés-mastocito y regulación de la inflamación en la mucosa intestinal: desde la salud intestinal hasta el intestino irritable. Medicina clínica. 2007;129(2):61-69. doi:10.1157/13106939.
-Staudacher et al. Mechanisms and efficacy of dietary FODMAP restriction in IBS. 2014;11(4):256-266. doi:10.1038/nrgastro.2013.259.

Un caso espectacular de Síndrome Metabólico curado

        Hoy quiero compartir con ustedes un caso de esos que te animan a continuar ayudando a pacientes. Voy a contarles la historia de un hombre que bien podría ser el del primer post, o cualquier otro de los muchos que frecuentan las consultas de Atención Primaria. Se llama A.M.

El punto de partida.

           La primera vez que vi a A.M. fue el 27 de enero de 2015. Vino a verme por un cuadro clínico compuesto por dolor abdominal (hipocondrio derecho, la zona donde está localizado el hígado y la vesícula biliar, entre otras cosas) en relación a las comidas, cansancio y falta de aire al subir escaleras y realizar otras actividades de la vida diaria. Deseaba realizar una dieta para limpiar la vesícula biliar. Había leído que eso era bueno, y quería que un médico se la prescribiera. Tenía 45 años, pesaba 121 kilos y medía 177 centímetros (Índice de Masa Corporal de 38.6, Obesidad Grado II, muy cerca del Grado III). Entre sus hábitos de vida se encontraba el sedentarismo, y no tomaba ningún medicamento en ese momento.

          A.M. me cuenta que en el año 1988 ingresa al Servicio Militar con 71 kilos (IMC de 24.5, es decir, dentro de lo normal pero rozando el sobrepeso) y que lo abandona con 112 kilos (IMC de 35.75, Obesidad Grado II). Este “debut” lo atribuye a varios factores, entre ellos obviamente la comida, el tipo de ejercicio físico (refería que a pesar de haber subido mucho de peso, gran parte era musculatura) y un tratamiento inyectable que les administraban. Sea como fuere, a partir de ese momento su peso oscila entre el Sobrepeso y la Obesidad, y ya nunca recupera un normopeso. En marzo de 2012 observo que su analítica ya muestra signos de Prediabetes (glucemia en ayunas de 109 mg/dl), Hipertrigliceridemia (400 mg/dl) e Hipertransaminemia (ALT 43 UI/L). En junio de 2014 alcanza su máximo peso, 133 kilos (IMC de 42.45, Obesidad Grado III).

        Indico realizar una ecografía hepatobiliar en donde se observa una Esteatosis Hepática severa (grasa acumulada en el hígado). Indico también una analítica, en donde se detecta una Diabetes (Hemoglobina Glicosilada de 8.1%), una Hipertransaminemia (AST 58 UI/L, ALT 112 UI/L, que son las famosas transaminasas hepáticas, encargadas de metabolizar nutrientes y medicamentos, entre otras cosas) y una Dislipemia (Colesterol Total 247 mg/dl y Colesterol LDL 189 mg/dl, con unos Triglicéridos normales). El hecho de la Hipertransaminemia junto a la Esteatosis Hepática vista por ecografía confirman el diagnóstico de Hígado Graso No Alcohólico, entidad clínica causada por el alto consumo de fructosa y productos refinados, y asociada a multitud de enfermedades (los lectores interesados pueden ampliar información en este enlace). Resumiendo, tenemos a un hombre sedentario, con Obesidad, Diabetes, Dislipemia e Hígado Graso No Alcohólico, lo cual se conoce con el nombre de Síndrome Metabólico, otra entidad que también incluye la Hipertensión Arterial (de nuevo pueden consultar este otro enlace si desean profundizar más en el tema).

El camino de la curación.
PaleoDieta

Nutrición Evolutiva

PaleoTraining

PaleoTraining

           Llegados a este punto le explico a A.M. que sus problemas no se van a solucionar con una limpieza de vesícula, y que necesita urgentemente cambios en su estilo de vida. Le propongo 2 intervenciones: Nutrición Evolutiva y PaleoTraining. Sin medicamentos. Sin suplementos. Todos los días, eso sí, exactamente igual que si se tratara de tomarse una pastilla. A. M. lo entiende y decide empezar su tratamiento. Si desean conocer más sobre este tipo de nutrición, no dejen de escuchar este podcast de Maelán Fontes (enlace a su web), investigador lanzaroteño de la Universidad sueca de Lund, entrevistado por Marcos de Fitness Revolucionario.

         Cada mañana A.M. se levanta y se va a practicar PaleoTraining en ayunas, a una intensidad moderada-alta. Realiza 2 ó 3 comidas al día, eligiendo alimentos naturales basados en la Nutrición Evolutiva: frutas, verduras, hortalizas, setas, tubérculos, pescado, marisco, huevos, carne de calidad y aceite de oliva virgen. Bebe agua mineral. Poco a poco empieza a sentirse mejor. Cada vez le duele menos el abdomen al comer. Cada vez se cansa menos al subir escaleras. Comienza a bajar de peso. Comienza a sentirse sano. Si desean informarse sobre el PaleoTraining visiten su web o su Facebook.

El resultado.

         El 23 de marzo de 2015 A.M. pesa 100 kilos (IMC de 31.92, Obesidad Grado I, cerca del Sobrepeso). En sólo 7 semanas su analítica mejora de manera espectacular. La Hemoglobina Glicosilada baja a 6.4%, quedándose en el terreno de la Prediabetes. La Hipertransaminemia también mejora (AST 40 UI/L, ALT 51 UI/L), así como la Dislipemia (Colesterol Total 186 mg/dl, LDL 123 mg/dl y Triglicéridos siguen siendo normales). Me cuenta que todos sus síntomas han desaparecido, se siente lleno de energía y está alegre, feliz. Es capaz de subir varias montañas caminando, entrena todos los días y come comida de verdad. Y no toma ningún medicamento.

Gordo

         El caso de A.M. obviamente no termina aquí. Él era consciente de que tenía que seguir bajando de peso y viviendo de la manera propuesta para continuar por el camino de la salud. No volví a verlo más. No siguió viniendo a los controles. Afortunadamente al menos le dio tiempo de ayudarse a sí mismo y comenzar una serie de cambios que lo propulsaron en la dirección correcta. Y a mí me dio tiempo de obtener su consentimiento para exponer su caso en todos los sitios en que he podido. Lo cuento en el curso presencial y online de Experto Universitario en PsicoNeuroInmunología Clínica y Evidencia Científica, del cual formo parte como profesor (pinchar en este enlace si están interesados), lo conté en el Summit Paleo en 2015, se lo he contado a mis compañeros de Atención Primaria y lo cuento ahora aquí, para que todo el mundo conozca el inmenso poder terapéutico que tiene el estilo de vida, que en muchas ocasiones está por encima del poder de los medicamentos (sobre todo en el ámbito de las enfermedades mal llamadas crónicas que se manejan en Atención Primaria).

             Un saludo y continúen disfrutando de la vida y siendo todo lo felices que puedan, no creo que exista mejor objetivo.


En Busca de la Salud Perdida

         Ocurre muchas de las veces que me transformo en médico para ayudar a quien se sienta enfrente.  No importa el lugar ni las circunstancias. Ni siquiera importa lo que me cuenta el paciente. Con demasiada frecuencia escucho relatos de enfermedad buscada y hallada.

          Tengo la inmensa suerte de haber trabajado durante casi quince años ya en diferentes ámbitos de la sanidad pública y privada: Servicios de Urgencias de Hospitales y de Centros y Consultorios de Salud, Consultas de Atención Primaria, Consultas de Pediatría, Residencias Sociosanitarias y Consultas de Medicina Funcional e Integrativa. Haciendo una estimación media, he atendido alrededor de 80.000 personas de todas las edades, desde recién nacidos a ancianos en su lecho de muerte, de muchas etnias y de varios estratos sociales, y muy a menudo observo lo mismo: las personas se engañan a sí mismas.

           Me explico. A todos nos gusta creer que somos responsables de lo bueno que nos ocurre en la vida, y en cambio solemos proyectar en diferentes realidades lo malo o no tan bueno. Sería un poco como lo que ya nos pasaba desde el colegio e instituto, cuando decíamos que habíamos aprobado o que nos habían suspendido. Los pacientes desean estar sanos, por supuesto, y por eso acuden al médico buscando ayuda. Ocurre que, en muchas ocasiones, no quieren escuchar lo que saben que les curaría: es necesario que realicen cambios en su estilo de vida. Y es que a casi nadie le gusta que le digan lo que tiene que hacer. Es por ello que resulta más fácil mirar hacia otro lado, tomarse una pastilla, solicitar una prueba complementaria y confiar en que los demás solucionen algo que está en nuestras manos y en las de nadie más.

        Hay que decir que, siendo justos, parte de la responsabilidad de esta situación casi esquizofrénica la tiene la propia organización sanitaria. Durante demasiados años ha lanzado mensajes muy dañinos para la autogestión de la salud: el peso de la herencia genética y la importancia de seguir los protocolos médicos vigentes, sometiéndose a los controles y tomando determinados medicamentos, por nombrar sólo dos. No voy a extenderme en estos aspectos, ya que darían para sendos posts, aunque sí que quiero hacer algunas puntualizaciones que creo necesarias.

El papel de los genes no es tan importante como te han dicho.

Genes

        Con respecto a la herencia genética les recomiendo este post del blog de Regenera, empresa catalana de clínicas de psiconeuroinmunología, con la cual colaboro como profesor, escrito con claridad y rigor por el gran Carlos Pérez, amigo, fisioterapeuta, psiconeuroinmunólogo clínico y autor del libro PaleoVida (2012, Editorial B). En él cuenta que los genes no causan la enfermedad sino que predisponen a ella, estando implicados en no más de un 10-50% de las enfermedades más comunes, perteneciendo el resto de la responsabilidad al ambiente o estilo de vida. En la misma línea, el año pasado se publicó en la prestigiosa revista médica The Lancet un estudio donde se analizaron datos de 188 países, desde 1990 a 2013 y extraidos de 35.620 fuentes, siendo la conclusión de los autores escalofriante: el 95% de la población mundial padece entre una y cinco enfermedades que tienen que ver con el estilo de vida. El top 5 lo ocupan la diabetes, el Alzheimer, el abuso de medicación, la artrosis y la artritis, siendo los dolores de espalda, la ansiedad y el consumo de drogas problemas también importantes.

El sistema sanitario no está diseñado para curar enfermedades crónicas.

Medicamentos

        Sobre la importancia de seguir los protocolos médicos, someterse a los controles y tomar medicamentos se ha escrito también mucho, existiendo varias voces en el panorama actual que merece la pena tener en cuenta. Juan Gervás y Mercedes Pérez, ambos médicos, son referentes españoles en este tema. Su radical postura, criticada por muchos aunque basada en evidencia científica, se plasma en los dos libros que han escrito hasta la fecha (Sano y Salvo, en 2013, y La Expropiación de la Salud, en 2015, ambos publicados en Los Libros del Lince). Juan G. y Mercedes P. afirman que nos sometemos a demasiados exámenes médicos y que ingerimos demasiados medicamentos. Les recomiendo que visiten su web, donde podrán leer opiniones diferentes a las oficiales. Otro autor que resulta interesante leer es Peter C. Gotzsche, quien ha escrito el libro Medicamentos que Matan y Crimen Organizado (2014, Los Libros del Lince). Peter C. es médico, investigador, director del Centro Nórdico Cochrane en Copenhage y co-fundador de la prestigiosísima organización Cochrane, reconocida a nivel mundial en el ámbito científico por elaborar rigurosas revisiones sistemáticas sobre diversos temas médicos con el máximo nivel de evidencia. Peter C. afirma con rotundidad, entre otras cosas, que el uso de medicamentos es la tercera causa de muerte en el mundo, y que las empresas farmacéuticas han corrompido el sistema sanitario.

     Resumiendo, tenemos por un lado unos genes que nos predisponen a enfermar pero que afortunadamente son dependientes del ambiente para expresarse, un sistema sanitario hipermedicalizado que en muchas ocasiones (sobre todo en el ámbito de la Atención Primaria) se excede en sus actuaciones, y unos tratamientos farmacológicos diseñados con demasiada frecuencia para aumentar los beneficios económicos de unos pocos antes que mejorar la salud de la población. Y por otro lado tenemos el autoengaño perpetuo en que vive la mayoría. Un autoengaño muy elaborado en el cual las enfermedades son algo que no nos pertenece, algo que viene desde fuera, algo que nos toca sufrir y que les toca a otros curar. Una situación que es imprescindible cambiar si queremos dejar de ser una sociedad enferma y construir un mundo sostenible y feliz.

Los pacientes normalmente enferman debido a su estilo de vida.

Sedentarismo

       Ahora describiré a un paciente estándard de tantos que he visto. Obviamente extremaré sus características para que sea didáctico, a pesar de lo cual existen por desgracia muchos tal y como voy a dibujarlo. Digamos que se trata de un señor de 50 años. La lista de sus enfermedades, trastornos o disfunciones está formada por obesidad, hipertensión arterial, diabetes, dislipemia, acidez estomacal, insomnio, dolor de cabeza y estreñimiento. En su receta electrónica se incluye enalapril (antihipertensivo), metformina (antidiabético), simvastatina (anticolesterol), omeprazol (antiácido), zolpidem (hipnótico), paracetamol (analgésico) y lactulosa (laxante). Entre sus hábitos de vida se encuentra el tabaco (fumador desde la adolescencia de 1 paquete al día), alcohol (bebedor de 1-2 cervezas al día, vino con las comidas no todos los días, whisky la mitad de los fines de semana), sedentarismo (3-4 veces al mes va a caminar media hora), alimentación de baja calidad (consume productos procesados la mayoría de los días) y estrés (trabaja 10 horas al día de encargado en un restaurante que no es suyo, lleva 4 años así). Acude a verme porque refiere que últimamente se encuentra bajo de ánimo, duerme peor de lo habitual (la pastilla ya no le hace casi efecto), está muy estresado en el trabajo, no consigue desconectar al llegar a casa, incluso ha habido días que ha llorado, se siente agobiado, y su mujer le ha dicho que venga al médico porque “tienes que tener una depresión o algo, y le dices al médico que te mande un tratamiento o te derive al psicólogo”.

        La cuestión clave aquí es cómo le explico a este hombre que su problema no se soluciona con un antidepresivo o un psicólogo, y cómo consigo que entienda que las raíces de su malestar están en su estilo de vida. Parece fácil, pero les aseguro que no lo es. Y menos con apenas 8 minutos por paciente. El señor necesita una solución a sus problemas. El señor probablemente no conozca las complejas interrelaciones que existen entre su sistema nervioso y su sistema endocrino, o entre su sistema cardiovascular y el descanso. El señor cree que con una pastilla más en la receta electrónica su vida será algo más llevadera, o que con un psicólogo aprenderá a gestionar mejor su estrés, cosas por otro lado posibles e incluso probables. Lo fundamental aquí es entender que las maneras en que vivimos impactan directa y exponencialmente en las maneras en que permanecemos sanos o enfermamos. Por ello el señor también sabe, o debería saber, que no vive de maneras coherentes para poder tener salud, pero probablemente le duela inmensamente admitir que es el principal responsable de sus enfermedades, y por eso elige el camino corto, el camino del medicamento, de la falsa aceptación de la enfermedad, de las continuas visitas al médico, de las derivaciones a especialistas, de las pruebas complementarias, de los chequeos, de los efectos secundarios e interacciones y de las listas de espera. A este señor hay que explicarle que los cambios en el estilo de vida han demostrado tener el mismo impacto que los medicamentos, como se demuestra en este metaanálisis de la revista médica British Medical Journal, donde analizaron datos de 305 estudios randomizados con un total de 339.274 participantes, comparando la efectividad de medicamentos versus estilo de vida en cuatro enfermedades: diabetes, ictus, enfermedad cardiovascular e insuficiencia cardíaca. Los resultados fueron que ambas intervenciones eran similares en términos de mortalidad, e incluso en algunos casos el estilo de vida se mostraba superior. Este señor tiene el derecho de conocer estos y otros datos de tamaña envergadura, por supuesto, para que pueda entender que retirar la medicación es posible si se sustituye por ejercicio y nutrición, y además tiene el deber de convertirse en especialista en salud, en la suya, en la de su familia, porque es algo esencial para poder disfrutar de una vida plena, y cualquier otra interpretación paternalista derivando su responsabilidad a los médicos, a los medicamentos o a otras personas es simplemente un error e incluso una irresponsabilidad, y más teniendo en cuenta el panorama actual. Y que conste que también considero un error y una irresponsabilidad otras muchas cosas, como la falta de actualización de muchos médicos, el sistema saturado de la sanidad pública o la falta de escrúpulos de la mayoría de las empresas farmacéuticas.

La solución está en tus manos y en las de nadie más.

        Llegados a este punto vamos a remontar el vuelo y presentar un modelo biopsicosocial de 5 ítems básicos que nos permita recuperar la salud perdida. Para los lectores interesados les remito a este post escrito por mí para el blog de Regenera, en el que hablo de estilo de vida, salud y Síndrome Metabólico, condición clínica sumatorio de diferentes factores de la que el señor del que acabamos de hablar es un perfecto ejemplo. Quiero dejar claro que en este primer post no pretendo realizar un recorrido exhaustivo por el camino de la salud y la curación, pues esa es una inmensa misión que acometeré poco a poco en sucesivos posts, y que además será el tema central de mi próximo libro.

No existe el sujeto sedentario sano.

Sedentarismo2

          Lo primero que hay que entender es el tremendo impacto que tiene el sedentarismo en la salud.  Según la esta nota de la OMS “más del 60% de la población mundial es sedentaria, y las enfermedades no transmisibles asociadas a la inactividad física son el mayor problema de salud pública en la mayoría de los países del mundo”. Algunos autores ya han afirmado con rotundidad que no existe el sujeto sedentario sano, y probablemente tengan razón. Estamos diseñados para movernos, siempre ha sido así, y nuestros genes necesitan el movimiento para estar sanos. El investigador F. W. Booth lo explica de manera magistral en este artículo ya clásico, en este otro y en este último más reciente . Por eso es fundamental, imprescindible y absolutamente necesario que todos o casi todos los días realicemos ejercicio físico. Y no, no es suficiente con caminar. Hace falta sudar, cansarse, quedarse sin aire, sufrir físicamente de manera controlada y bajo supervisión profesional si nunca se ha hecho ejercicio. Los beneficios del entrenamiento de alta intensidad están siendo sobradamente demostrados, como por ejemplo en este reciente metaanálisis donde lo comparan con entrenamiento de media intensidad, midiendo la mejora en diversos parámetros como dilatación vascular, inflamación, estrés oxidativo y sensibilidad a la insulina, en pacientes con enfermedad cardiovascular, resultando ganador el entrenamiento de alta intensidad, no existiendo peligro para prácticamente ninguna persona (salvo casos obvios de pacientes que hayan sufrido infartos de miocardio recientes o con patologías de similar calibre). De hecho hasta el mismísimo Colegio Americano de Medicina del Deporte lo recomienda ya desde el 2014 en este díptico. En esta línea el PaleoTraining se posiciona como un entrenamiento muy completo y que cumple con los requisitos para convertirse en una base indispensable para la salud. No dejen de visitar su web para más información.

Come alimentos y no productos.

PaleoDieta

          Lo segundo que hay que hacer es utilizar el sentido común y elegir alimentos naturales y rechazar productos procesados. Algunos autores hablan de no comer cosas que tu abuela no reconocería, o no elegir productos con ingredientes que no sepas pronunciar. De cualquier manera, y complementariamente a estos consejos básicos, creo muy recomendable adoptar la nutrición evolutiva, la cual consiste en frutas, verduras, hortalizas, frutos secos, aceites de oliva y coco, huevos, carne de calidad, marisco y pescado. A día de hoy, la dieta mediterránea está considerada como la mejor del mundo, a pesar de no contar con estudios de primer nivel para ello, y seguramente sea una de las mejores opciones, eso está bastante claro, ya que al compararla con otras dietas como la americana se posiciona por encima. En esta revisión sistemática de la Cochrane se concluye lo de siempre, que es buena para controlar algunos factores de riesgo cardiovascular pero que hacen falta más estudios. Desde hace varios años se han realizado algunos estudios de intervención que comparan la dieta mediterránea u otras dietas como la recomendada para la diabetes con la nutrición evolutiva, resultando ganadora esta última, como por ejemplo en este estudio y en este otro. Estos resultados, aunque modestos, deberían ser suficientes para cuestionarnos el dogma de la nutrición clásica basada en cereales y lácteos y diseñar estudios grandes donde demostrar de una vez por todas cuál es la mejor nutrición posible. Mientras ese día llega, sólo podemos informarnos en buenas fuentes y confiar en determinados profesionales para que nos orienten, pero lo que está claro es que habiendo tantísimos intereses económicos en juego no es de extrañar parte de la situación actual.

No existe la obesidad metabólicamente sana.

Obesidad

         Lo tercero es permanecer en nuestro peso. El sobrepeso y la obesidad se han convertido en una auténtica pandemia, y según este informe de la OMS ya se ha alcanzado prácticamente la cifra de 2.000 millones de personas en el mundo con sobrepeso y obesidad. Según este metaanálisis, los kilos de más se asocian a multitud de enfermedades, entre las que se incluye diabetes, hipertensión, ictus, infartos y cáncer. Hay que decir que se sabe que el tipo más peligroso de obesidad es la abdominal, pues es la que se asocia a un mayor número de complicaciones, entre ellas el hígado graso no alcohólico (estudio) o el cáncer de esófago (estudio), por nombrar sólo dos patologías. Desde hace unos pocos años se ha comenzado a hablar de la obesidad metabólicamente sana, y parecía que había un porcentaje de obesos que no desarrollaban alteraciones metabólicas. Sin embargo, recientemente se ha descubierto que no es así, y que tienen el mismo riesgo de desarrollar síndrome metabólico que los obesos enfermos, lo cual se publicó en la prestigiosa revista médica Archivos de Medicina Interna ya en el año 2013 en este metaanálisis. Por lo tanto, sin prisa pero sin pausa, es fundamental estar en nuestro peso. La buena noticia es que no hace falta hacer dieta: realizando ejercicio y comiendo como se ha explicado es muy difícil engordar y no adelgazar.

Eres el dueño de tu tranquilidad.

Tomar el Sol 5

         Lo cuarto es manejar el estrés que muchas veces va asociado a nuestro estilo de vida actual. De entre todos los factores que nos estresan, el trabajo emerge como uno de los principales, y no es para menos, pues en demasiadas ocasiones trabajamos más horas de las recomendables, normalmente en detrimento de la vida familiar, emocional, social y quitando tiempo de descanso. En este reciente metaanálisis de la revista The Lancet concluyen que cuantas más horas trabajas más riesgo tienes de sufrir un ictus y un infarto. No es de extrañar este hallazgo, puesto que una vez más adoptamos estilos de vida para los que no estamos diseñados. Hay que tener en cuenta que la jornada laboral es un invento muy reciente a nivel evolutivo, instaurado durante la Revolución Industrial, y que hasta ese momento el trabajo tenía asociada una fuerte connotación negativa. No se trata de ponernos en huelga y no ir a trabajar, pero hay que ser conscientes de que existen otras opciones en este mundo tan globalizado y que afortunadamente no siempre existe otro remedio que apretar los dientes y aguantar lo que nos echen. Les recomiendo que lean este post escrito por una autora que muestra una visión diferente de esta situación. La clave consiste en realizar actividades que nos gusten, que nos motiven, y que además nos paguen por ello. A veces no es fácil empezar este camino, pero normalmente lleva aparejada una mayor satisfacción, felicidad y salud.

Necesitas descansar mejor.

Dormir Bebé

          Por último, como quinto punto, está el descanso. Está más que demostrado que necesitamos dormir entre 7 y 8 horas para tener salud, y el hecho de tanto dormir menos como más se asocia, según diversos metaanálisis, a un incremento del riesgo de desarrollar diabetes, ictus, déficit de atención en niños, o sobrepeso y obesidad. Dormir es algo obviamente natural, algo indispensable, por lo que no debería ser necesario tomar ningún medicamento para ello. Si ello ocurre, si descansamos mal, nos cuesta dormirnos o nos despertamos sin energía, es señal inequívoca de que nuestra salud no está bien, debiendo chequear nuestro estilo de vida para ver si podemos encontrar el o los factores que puedan estar causando el problema, y buscar ayuda profesional en caso de no ser capaces de solucionarlo por nosostros mismos.

          Para terminar, me gustaría recomendarles la lectura de un ebook gratuito del gran Chris Kresser, titulado 9 pasos hacia la salud perfecta. Aclarar que la inmensa mayoría de la literatura científica se publica en inglés, por lo que resulta casi indispensable aprender a leer en este idioma si queremos estar actualizados.

         Un afectuoso saludo y sean todo lo felices que puedan. La vida es demasiado corta como para empeñarse en hacer otra cosa.

Buda 2


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